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La Concertación, una coalición de cuatro partidos de centro e izquierda que ha gobernado Chile por 20 años desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet, deja el poder mañana jueves y enfrenta el desafío de convertirse por primera vez en oposición.

El bloque nació hacia el final de la dictadura de Pinochet, para hacer oposición a un régimen que buscaba eternizarse en el poder. Por medio de un plebiscito, la alianza -que originalmente reunió a 17 partidos políticos-, logró imponer la opción ‘No’ (56%) contra la continuidad del dictador.

Un año más tarde, se desarrollaron elecciones generales y el 11 de marzo de 1990 asumió el poder el demócrata cristiano (DC) Patricio Aylwin, el primero de los cuatro gobernantes consecutivos de la Concertación, hoy integrada por la DC, el Partido Socialista, el Radical Social Demócrata y el Partido por la Democracia.

Desde esa fecha el bloque ganó todas las elecciones locales y logró posicionar a Chile como uno de los países de la región más estables política y económicamente.

Pero después de 20 años, la Concertación comenzó a dar muestras de desgaste, con una fuerte división al interior de sus cuatro partidos y la salida de históricas figuras, como los senadores Adolfo Zaldívar o Fernando Flores, quienes formaron sus propios partidos políticos.

Eso rompió el equilibrio de un sistema político donde la centro-izquierda y la derecha están prácticamente empatadas en el Congreso.

El desgaste los hizo perder
El desgaste terminó por pasarle electoralmente la cuenta al conglomerado en las últimas elecciones, cuando pese a más de un 80% de respaldo a la presidenta Michelle Bachelet, los votantes optaron por dar un giro a la derecha, de la mano del empresario Sebastián Piñera.

Piñera, uno de los hombres más ricos de Chile, asume la presidencia este jueves, acabando así un exitoso ciclo político para la Concertación.

El desafío de ser oposición es visto por el bloque como una oportunidad para retomar temas aplazados, especialmente en los que atañen a la protección de los derechos de la clase media.

“Esta es una oportunidad para hacer un conjunto de cosas que nosotros hemos aplazado durante mucho tiempo, simplemente porque la urgencia era gobernar, y es una buena razón la que se tuvo”, dijo el economista demócrata cristiano Oscar Landerretche.