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  • AFP

Los palestinos y las fuerzas de seguridad israelíes se enzarzaron hoy en enfrentamientos en Jerusalén Este, los más violentos desde hace años, dentro de un clima de tensiones político-religiosas y de crisis diplomática entre Israel y Estados Unidos.

En Gaza el movimiento islamista Hamas llamó a una nueva Intifada (sublevación popular palestina) y en Nueva York el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo un llamamiento a la calma. El enviado especial estadounidense George Mitchell aplazó a finales de marzo la visita prevista hoy a Oriente Medio, en un momento en que las relaciones entre los israelíes y los norteamericanos, dos aliados tradicionales, se han crispado por la política de colonización israelí.

En Jerusalén Este, 60 palestinos fueron detenidos y 15 policías resultaron heridos durante escaramuzas en la Ciudad Santa, donde había 3.000 efectivos de las fuerzas de seguridad para hacer frente a la llamada "Jornada de la Cólera", declaró el portavoz policial Micky Rosenfeld. Además 21 manifestantes tuvieron que ser hospitalizados, según el director de urgencias de la Media Luna Roja palestina, Amin Abu Ghazali. Otros muchos recibieron atención médica en el lugar.

Agentes de paisano de unidades especiales de la policía, disfrazados de manifestantes palestinos, realizaban arrestos. Por la tarde los incidentes disminuyeron en intensidad.

Protesta por "la defensa de Jerusalén"
Los palestinos se manifestaban por "la defensa de Jerusalén", la manzana de la discordia con Israel. Protestaban sobre todo contra la inauguración de la sinagoga histórica de la Hurva, reconstruida en el barrio judío del casco antiguo y que consideran una nueva provocación. La Organización de la Conferencia Islámica (OCI) denunció su construcción por considerar que se hace en terrenos palestinos.

En el campo de refugiados de Chufat y en el barrio árabe de Isawiyé, los manifestantes, algunos enmascarados, apedrearon a los policías y a los guardias fronterizos que respondieron con disparos de granadas ensordecedoras y lacrimógenas y con balas de caucho. También hubo enfrentamientos en Wadi Joz, otro barrio árabe del sector oriental de Jerusalén anexionado en 1967, así como en el casco antiguo y en Qalandiya, principal paso entre Jerusalén y Ramala, sede de la Autoridad Palestina. En Cisjordania se registraron incidentes en Hebrón.

En la ciudad de mayoría árabe Jaffa, en la periferia de Tel Aviv, un autobús fue atacado a pedradas. No hubo heridos en este incidente.

Policía alerta hasta el viernes
La policía permanecerá en alerta hasta el viernes, afirma su jefe Dudi Cohen, quien no ve en estas escaramuzas una "tercera intifada", en referencia a la sublevaciones sangrientas de finales de los años 1980 y de principios del 2.000. La policía mantuvo la prohibición de acceso a la Explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del islam, para los fieles menores de 50 años y los visitantes no musulmanes.

En declaraciones a la televisión Al Jazeera, Musa Abu Marzuk, jefe adjunto de la oficina política de Hamas, que controla la franja de Gaza, llamó a una nueva "Intifada" que "debe beneficiarse de la participación de toda la sociedad palestina". En este enclave palestino, miles de personas participaron en la "Jornada de la Ira" de Hamas.

Los nuevos enfrentamientos de Jerusalén se producen en un momento en que el gobierno estadounidense intenta reanimar un proceso de paz moribundo. La semana pasada, Washington logró arrancar a los palestinos un acuerdo para negociaciones indirectas con Israel bajo sus auspicios, pero parecen abocadas al fracaso desde que Israel dio luz verde a la construcción de 1.600 viviendas en un barrio de colonización en Jerusalén Este. La Autoridad Palestina advirtió que no volverá a la mesa de negociaciones hasta que el Estado hebreo congele la colonización.