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El asesinato de tres personas ligadas al consulado de EU en Ciudad Juárez “abre una nueva dimensión al problema” del combate al crimen organizado en México, declaró a EFE Jordi Bacaria, director de la revista Foreign Affairs Latinoamérica (FAL).

“No es aquello de que se están matando entre ellos. Están internacionalizando o, por lo menos, americanizando el conflicto”, explicó en entrevista Bacaria antes de presentar un nuevo número de la revista dedicado al tema “Armas, cooperación militar y narcotráfico” en América Latina.

El también economista de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) sostuvo que las muertes de dos funcionarios estadounidenses y de un familiar de otra el pasado 13 de marzo en la urbe del norte mexicano relanzaron un debate abierto en México sobre si el presidente Felipe Calderón acertó al enfrentarse a los carteles por la vía militar y policial desde fines de 2006.

Parte de este esfuerzo presidencial se plasmó en la Iniciativa Mérida, el plan de colaboración México-EU con el que Washington destinará 1 400 millones de dólares entre 2008 y 2010 a las acciones mexicanas y centroamericanas para combatir con más eficacia a los cárteles.

Dicho plan, basado en los principios de respeto a la soberanía y no intervención, “parece que encarna un poco este nuevo estilo de EU para tratar el tema con México, lo cual no significa que sea suficiente” para vencer a los cárteles, señaló Bacaria.

El tema es “muy complicado y controvertido a la vez, porque por primera vez Estados Unidos tiene un acuerdo importante con México” que implica aportaciones económicas, materializadas en la primera fase en junio de 2008.

Las alianzas para el armamento
El nuevo número de Foreign Affairs Latinoamérica aborda también la cuestión de las alianzas para armamento y defensa forjadas por los Gobiernos de distintos países de la región.

Los expertos Daniel Flemes y Detlef Nolte, del Instituto Alemán de Estudios Globales y de Área (Giga, siglas en inglés), señalan en su aportación que “las alianzas estratégicas de los países suramericanos con actores extrarregionales (Venezuela con Rusia, Brasil con Francia) como la creciente presencia de EU en Suramérica, son fenómenos relativamente nuevos”.

Estos pactos “afectan negativamente el proceso de integración en Suramérica y entorpecen las aspiraciones de Brasil de demarcar y consolidar su zona de influencia”, señalan.

Los especialistas sostienen, además, que “la política armamentística de Venezuela y el estacionamiento de fuerzas militares estadounidenses en Colombia amenazan la unidad suramericana y ponen en peligro la cooperación regional en materia de defensa”.

Para Bacaria, en términos generales esta tendencia “no es una buena señal” ya que “a medida que EU va armando a distintos países para hacer frente al narcotráfico, otros países se van armando con esta excusa”.

“Hay una escalada evidente de adquisición de armas por países de América Latina, lo cual es un tema bastante preocupante”, concluye.