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Los obispos italianos manifestaron ayer lunes “su dolor y vergüenza” por los escándalos de pedofilia que sacuden a la iglesia católica de Europa en las últimas semanas y expresaron su solidaridad con las víctimas.

“La pedofilia es algo aberrante y de una gravedad moral aún mayor si es cometida por un sacerdote (...). Sentimos por ello un profundo dolor y una vergüenza imborrable”, declaró el cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) durante una asamblea de obispos.

En su discurso, Bagnasco elogió la actitud del papa Benedicto XVI frente a los escándalos: “No calló ni encubrió la verdad, aún cuando era dolorosa y odiosa”, dijo.

“Eso no quiere decir que la Iglesia está dispuesta a que la desacrediten en forma generalizada”, advirtió.

Las palabras del líder de la iglesia italiana fueron pronunciadas pocos días después de que se denunciaran varios casos de pedofilia en Italia.

Benedicto XVI expresó el sábado “vergüenza y remordimiento” por lo ocurrido y se declaró profundamente consternado por el sufrimiento ocasionado a las víctimas en una carta dirigida a los católicos de Irlanda tras las denuncias de cientos de casos de abusos sexuales en ese país durante décadas.

El cardenal Bagnasco advirtió que la iglesia italiana reforzó los mecanismos de formación de los candidatos al sacerdocio así como la vigilancia para prevenir “situaciones y hechos incompatibles con la elección de Dios”.

Mucho daño
El purpurado italiano recordó que la pedofilia es un fenómeno “trágicamente presente” en numerosos ambientes de la sociedad y no sólo entre católicos e invitó a todas las personas a “interrogarse acerca de una cultura que considera positivos y seductores comportamientos basados en deseos individuales”.

“Exasperar la sexualidad (...) el hedonismo y el relativismo sin límites (...) causa mucho daño”, advirtió.

La carta del Papa a los irlandeses fue bien recibida por la canciller de Alemania, Angela Merkel, país de nacimiento del Papa y donde se han denunciado numerosos casos, así como por el jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi, que la calificó este lunes de “respuesta extraordinaria y eficaz”.