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El presidente Barack Obama promulgó ayer la mayor reforma de salud en EU en medio siglo, pero es apenas el comienzo de una guerra ideológica entre sus aliados demócratas y los republicanos, que tienen siete meses y medio para dejar huella en las urnas.

Desde el comienzo de las negociaciones, hace 13 meses, la opinión pública se ha mantenido dividida sobre el tema y su aprobación el domingo en la Cámara de Representantes suscitó, por partes iguales, reacciones de euforia y de furia.

Obama firmó ayer martes la ley mientras el Senado prevé votar hoy miércoles un plan de enmiendas que completa la reforma y que fue prometido a los demócratas de la Cámara Baja.

De cara a los comicios legislativos del próximo dos de noviembre, Obama emprenderá una campaña para “vender” los beneficios de la reforma y contrarrestar el mensaje republicano de que se trata de un peligroso giro hacia el socialismo y la “nacionalización” del sistema de salud en EU.

Las dos partes mantienen las espadas en alto, pero solo las urnas dirán si ha sido un suicidio político para quienes la aprobaron o para los que la rechazaron. La clave, según observadores, será movilizar a las bases.

Frena abusos de aseguradoras
“La reforma se vende sola por sus beneficios y porque frenará los abusos de las aseguradoras. Es el mejor argumento de los demócratas para su reelección. Los republicanos han tergiversado su contenido y los votantes pasarán la factura a los que se opusieron”, dijo a EFE José Parra, un portavoz del líder de los demócratas en el Senado, Harry Reid.

Los republicanos prevén centrar sus campañas de reelección en la revocación de la reforma, y repiten su rosario de quejas de que ésta supone una costosa intrusión del Gobierno que aumentará los impuestos y el déficit y recortará los beneficios de “Medicare” para gente de la tercera edad.

Argumentando que no es del gusto del pueblo, el líder de la minoría republicana en la Cámara Baja, John Boehner, y el senador republicano por Carolina del Sur, Jim DeMint, piensan presentar iniciativas para repelerla.

McCain en acción
En declaraciones a la cadena Fox, el senador y ex candidato presidencial republicano, John McCain, insistió en que, en medio de la “adulación mediática”, se ha perdido de vista que “una abrumadora mayoría de los estadounidenses no quiere esta reforma, quiere que comencemos de nuevo y obviamente ha rechazado este masivo control del Gobierno”.

McCain aseguró que los republicanos lucharán “con mucha visibilidad” contra la reforma en el Congreso, en los tribunales, y en la contienda electoral.

Pero Larry Sábato, analista de la Universidad de Virginia, dijo a Efe que “la reforma ya es ley y hay cero posibilidades de que los republicanos la repelen hasta que ganen la presidencia y ambas cámaras del Congreso”.

“La Constitución dice que la ley federal prima sobre las leyes estatales y simplemente no veo cómo las cortes podrán revocarla”, agregó Sábato, autor y experto en asuntos constitucionales.

La reforma, con un costo de 940,000 millones de dólares en diez años, amplía la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses, impone más regulaciones a las aseguradoras y pretende reducir el déficit y los costos de salud.

En la columna de “ganadores”, según los analistas, están el propio Obama, los demócratas, los que carecen de seguro, los sindicatos, la industria farmacéutica, que logró reducir el impacto en los precios de los medicamentos; los antiabortistas y los detractores de la “opción pública”.

La de los “perdedores” incluiría a quienes desoyeron la oposición de sus votantes; el movimiento conservador; los ricos, que pagarán más impuestos en el programa de “Medicare”; las feministas a favor del aborto; los defensores de la “opción pública”; el bipartidismo, y los gobiernos estatales, que tendrán que soltar más dinero para programas de beneficencia pública.

Casa Blanca sin preocupación
La Casa Blanca no parece preocupada por las amenazas republicanas. El principal asesor político de Obama, David Axelrod, dijo a la cadena de televisión pública PBS que le “decepciona” la posición de McCain, pero aseguró que fracasarán los esfuerzos para revocar la reforma.

“Si la gente quiere hacer campaña en contra, que la hagan y nos uniremos a ese debate. No ha habido una sola legislación de semejante peso que no haya enfrentado desafíos judiciales”, señaló.

“Hay política de por medio, pero al final del día avanzaremos. Esto le dará más seguridad al pueblo estadounidense y un mejor futuro para nuestro país. Y eso nos entusiasma”, puntualizó Axelrod.