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Estados Unidos y México acordaron el martes ampliar la Iniciativa Mérida para una guerra antinarcóticos más eficiente, en una reunión a la que asistió la secretaria de Estado Hillary Clinton, a diez días del asesinato de una funcionaria consular estadounidense en Ciudad Juárez.

“Estamos expandiendo la Iniciativa Mérida” para transformarla de un instrumento netamente de seguridad a uno que también fomente el desarrollo social para combatir las causas del narcotráfico, dijo Clinton al cerrar la reunión, junto a la canciller mexicana Patricia Espinosa.

Clinton destacó “la importante delegación” que la acompañó a la capital mexicana para esta reunión de un día, entre ellos el secretario de Defensa, Robert Gates, el jefe militar estadounidense, almirante Mike Mullen, y la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, entre muchos otros.

“Este es uno de los más formidables equipos que hayamos traído a cualquier reunión en el extranjero durante este gobierno” lo que subraya “la prioridad” que el presidente Barack Obama le otorga “a nuestra relación con México”, dijo Clinton al comenzar la reunión en la cancillería, frente al céntrico parque de la Alameda, en medio de fuertes medidas de seguridad.

La Iniciativa Mérida, mediante la cual Estados Unidos otorga 1,300 millones a México y otros 300 millones América Central, tendrá cuatro pilares: la lucha contra los carteles, reforzamiento del sistema judicial, seguridad fronteriza y la promoción de programas sociales, indicó una declaración conjunta.

Nueva fase de cooperación
“Abrimos una nueva fase en nuestra cooperación en la que la meta común para ambos países será prevenir y combatir este flagelo en una manera más coordinada y eficiente”, señaló el texto.

Este segundo encuentro de la Iniciativa Mérida, luego del primero en diciembre de 2008 en Washington, se realiza a diez días de los asesinatos de tres personas del consulado estadounidense en la fronteriza Ciudad Juárez, una funcionaria, su marido y el de una colega.

La violencia de los carteles es responsable de 15,000 homicidios en los últimos tres años, sobre todo en la región fronteriza con Estados Unidos.

Clinton tenía previsto reunirse la tarde de este martes con el presidente mexicano, Felipe Calderón, antes de retornar a Washington.

Superar “cuello de botella”
Ante críticas en México de que los recursos de Mérida se retrasan con la burocracia estadounidense, la canciller Espinosa afirmó que Clinton comprometió a su gobierno a superar “los cuellos de botella”.

Ambas partes acordaron buscar “superar los cuellos de botella que han retrasado la entrega del equipo que se requiere hoy y no en los próximos años tal y como está calendarizado (programado)” en la Inciativa Mérida, dijo Espinoza.

“Trabajaremos más de cerca para hacer frente al tráfico transfronterizo de armas, droga y dinero”, añadió la canciller mexicana.

Durante la reunión, los dos países firmaron dos acuerdos en seguridad, uno de ellos para que Washington facilite información sobre presos peligrosos que vayan a ser repatriados a su vecino del sur y otro para mejorar el control a viajeros aéreos, dijo la Secretaría de Gobernación mexicana.

Clinton afirmó que los mexicanos deciden “qué es lo mejor” para su país, al ser preguntada sobre si Estados Unidos considera que la estrategia de Calderón de desplegar 50,000 soldados en territorio mexicano para luchar contra los carteles ha funcionado.

Un día antes de esta reunión, Obama llamó por teléfono a Calderón, a quien le reiteró el compromiso de su país con México y le expresó su deseo de trabajar por la seguridad en ambos lados de la frontera, según un comunicado de la Casa Blanca.

Obama, quien viajó a México en agosto pasado, dejó clara la corresponsabilidad de su país, primer consumidor mundial de narcóticos, en la lucha antidrogas. Calderón le devolverá la visita en mayo.