•   BOGOTÁ / EFE  |
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El atentado con coche bomba que causó ayer seis muertos y 42 heridos en la ciudad de Buenaventura, el más grave de los ocurridos en Colombia en los últimos años y cuya autoría se desconoce, ensombreció la campaña para las presidenciales de mayo y cuando además se espera la liberación de dos rehenes de las FARC.

La fuerte explosión, que generó escenas dantescas en el centro de esta ciudad portuaria del Pacífico, con cadáveres y heridos esparcidos entre las construcciones destruidas, se registró a eso de las nueve de la mañana con 25 minutos frente a la Alcaldía y la Fiscalía.

El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, calificó la acción terrorista como una masacre y ofreció una recompensa de unos 150,000 dólares para quien entregue información sobre los responsables del hecho.

“Tenemos muy buenas pistas sobre los responsables de la acción terrorista”, dijo el ministro de Defensa quien regresó de Lima, Perú.

Criticó el que las FARC “piden acuerdos humanitarios y se muestran ante el país como unos borreguitos”, pero “al mismo tiempo están planeando acciones terroristas contra la población”.

Sin embargo, Silva dijo a periodistas que la gestión humanitaria que permitirá el regreso del cabo Pablo Emilio Moncayo y el soldado Josué Daniel Calvo está en manos de la Cruz Roja Internacional.

Mientras fuentes militares y gubernamentales acusaron a la milicia urbana “Manuel Cepeda” de las FARC del atentado, la Fiscalía tiene otras dos hipótesis que apuntan al grupo paramilitar “Los Rastrojos” y a guerras entre narcotraficantes.

40 kilos de explosivos

Las primeras investigaciones apuntan a que el vehículo, con 40 kilos de explosivo, fue activado al paso de un automotor policial, por lo que un uniformado murió y varios resultaron heridos.

El gobernador del departamento de Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, aseguró que Buenaventura “en los últimos dos años venía registrando una disminución importante en los indicadores de violencia (...) pero hechos como éste son un traspié”.

Abadía vinculó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con el ataque, al asegurar que el objetivo era desestabilizar el proceso electoral que desembocará el 30 de mayo en las presidenciales, cuando se celebrará la primera vuelta para designar al sucesor del actual mandatario, Álvaro Uribe.

“Esos bandidos necesitan crear actos terroristas que generen distracción, se avecina un proceso electoral presidencial y pretenden desestabilizar el país, generar un ambiente de miedo y zozobra porque Buenaventura es el principal puerto del país”, agregó.