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Cuatro delincuentes que secuestraron durante más de 24 horas a unas 30 personas en un banco en el centro de Venezuela, se entregaron a las autoridades este lunes y liberaron a seis rehenes que habían tomado para huir en una ambulancia, informó el gobernador del Estado Guárico.

La ambulancia fue interceptada por autoridades policiales en una ruta al este de Caracas, luego de una persecución desde la ciudad de Altagracia de Orituco, unos 80 kilómetros al sur.

“Llegamos aquí trancamos la vía y lanzaron las armas al suelo para bajar”, dijo vía telefónica el gobernador de Guárico, Eduardo Manuitt, a la televisión estatal VTV, quien narró la rendición. Las autoridades habían permitido que los asaltantes partieran, menos de tres horas antes, en una ambulancia con los seis rehenes que se ofrecieron en forma voluntaria.

No hubo víctimas
Los asaltantes acompañados de sus rehenes partieron en una ambulancia sin rumbo conocido, después de retener durante más de 24 horas a 30 personas en un banco de Altagracia de Orituco, centro de Venezuela, constató un periodista de la AFP.

“No hubo muertos, y los familiares (de los delincuentes) llegaron a tiempo para negociar con ellos”, declaró el gobernador del estado de Guárico, Eduardo Manuitt, frente a la sede del Banco Provincial, filial del español BBVA, en Altagracia de Orituco (80 km al sur de Caracas).

“Lo más importante es la vida de los rehenes y es lo que hemos logrado”, agregó el mandatario regional, quien calificó como un “éxito” la operación de salida de los secuestradores con los rehenes en la ambulancia.

El gobernador reveló que poco antes de acordar esa salida, los secuestradores habían amenazado con comenzar a ejecutar a las personas retenidas.

“Dieron 20 minutos para empezar a ejecutar a los rehenes. La situación se puso complicada y acordamos que los rehenes salieran” con los secuestradores, añadió.

El gobernador explicó que como garantía de los rehenes, quedaron en manos de las autoridades la madre, la tía y la suegra del cabecilla de los secuestradores.

“Tenemos a los familiares de los delincuentes en nuestras manos, es nuestra garantía. No los vamos a perseguir por cuidar a los rehenes. Esperamos que cumplan el acuerdo”, declaró Manuitt, al explicar que “los mismos rehenes acordaron con ellos adónde van a liberarlos”. La ambulancia “es conducida por uno de los rehenes que conoce la vía”, añadió el gobernador.

Persecución por tierra y aire
El jefe de la Policía estatal, teniente coronel Luzardo, dijo, sin embargo, que las autoridades han emprendido una búsqueda por tierra y en helicóptero.

Cuando la ambulancia partió, cientos de familiares y policías se arremolinaron en la sede bancaria para recibir a las decenas de rehenes.

El gobernador agregó que dos mujeres y tres hombres se ofrecieron “voluntariamente” a acompañarlos, pero las autoridades negaron que partieran con un bebé y tres niñas, como pedían los captores.

El ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, y el jefe de la Policía, comisario Marcos Chávez, viajaron el martes por la mañana a la pequeña población agrícola para negociar con los asaltantes.

Rodríguez Chacín dijo a la prensa que el momento crítico fue cuando uno de los asaltantes realizó un disparo, enfurecido, al ver a su madre junto al ministro a pocos metros del banco, según constató un periodista de la AFP.

Entre los rehenes se encontraban tres niños, un bebé de dos semanas de nacido y una mujer con ocho meses de embarazo.

Cuando el asalto ocurría, el lunes por la mañana, llegó una patrulla de la Policía y los delincuentes decidieron tomar como rehenes a los clientes y empleados.

En las ventanas del banco se podían ver carteles pegados a los cristales que rezaban “Traigan la ambulancia, por favor” y “Tenemos hambre, somos seres humanos”.

Los asaltantes “son muchachos jóvenes en sus tempranos veinte (años)”, y habían estado consumiendo droga y alcohol, según el ministro del Interior.