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El presidente de EU, Barack Obama, afirmó ayer jueves en Iowa que la reforma sanitaria no es el “Armagedón” que predicen los republicanos en el Congreso, a quienes retó a que la utilicen, a su propio riesgo, como arma electoral en noviembre.

“Esta es la reforma por la que algunos en Washington siguen gritando y ahora que fue aprobada ya prometen revocarla. Van a postularse con una plataforma para repelerla en noviembre”, señaló Obama durante un discurso en la Universidad de Iowa.

“Yo les digo, adelante. Si estos congresistas en Washington quieren venir a Iowa y decirle a los pequeños empresarios que piensan quitarles sus créditos tributarios y básicamente aumentarles los impuestos, son bienvenidos”, enfatizó Obama.

Entre tanto, el Senado de EU aprobó ayer el plan de enmiendas a la reforma, que aguarda ahora una segunda votación en la Cámara de Representantes.

En un discurso a veces populista y combativo, Obama insistió en que la reforma no es el “Armagedón” que vaticinan los republicanos y que, por el contrario, beneficiará a millones de personas.

Obama intenta “vender” ante la opinión pública el alcance de la reforma que promulgó el martes pasado y que ampliará la cobertura médica a 32 millones de personas para 2019, impone más regulaciones a las aseguradoras y pretende reducir el déficit federal.

Su visita a Iowa City es la primera parada de una campaña de concientización, de cara a los comicios del próximo dos de noviembre, sobre los beneficios de la reforma para los pequeños empresarios y para quienes carecen de seguro.

Fue allí donde, como candidato presidencial en 2007, Obama prometió una reforma sanitaria y que, según recordó entre un estallido de aplausos, “ahora es ley”.

Obama pintó la aprobación de la reforma como una “victoria” del pueblo tras una lucha que comenzó con asambleas populares y denuncias sobre los excesos de las aseguradoras.

La reforma no es perfecta pero tampoco ha sido un “Armagedón” y “los cínicos y pesimistas tendrán que confrontar finalmente la realidad de lo que es y no es la reforma”, subrayó Obama.

Explicó que ésta se aplicará de forma escalonada en un plazo de cuatro años “porque tenemos que hacerlo de manera responsable”.

Obama se quejó de la campaña de miedo y de la “retórica incendiaria” de los detractores pero dijo estar listo “para la lucha”.

Aprueban enmiendas
Afuera, en calles aledañas a la autopista que conduce al campus universitario, algunos manifestantes portaban carteles con mensajes como “No olvidaremos”, “La reforma asesina a bebés” y “Revóquenla”.

En paralelo al discurso, el Senado de EU aprobó 56-43 un plan de enmiendas a la reforma sanitaria.

Esas enmiendas, que incluyen más subsidios para pobres y créditos tributarios para la compra de seguros, fueron prometidas a los demócratas para lograr la ratificación de la reforma el domingo pasado.

Tras una sesión maratoniana de 40 enmiendas republicanas derrotadas por los demócratas, el Senado devolvió el plan a la cámara baja porque la oposición logró eliminar dos cláusulas sobre préstamos para estudiantes pobres.

El plan de enmiendas se votó en un proceso de “reconciliación” que solo requería una mayoría simple (51 votos), pero que con cualquier cambio exigía una segunda votación en la cámara baja.

“Esta ha sido una lucha legislativa que marcará un récord”, dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, al referirse a las 13 horas de votaciones en los últimos dos días.

La Cámara Baja prevé votar esta noche el plan y, salvo alguna sorpresa, enviarlo al Despacho Oval.

Aun así, los republicanos y grupos conservadores afines han prometido continuar la lucha hasta lograr la revocación de la reforma, que tachan como una costosa injerencia del Gobierno que abultará el déficit y aumentará los impuestos.

Tanto Obama como la jerarquía demócrata en el Congreso han condenado las amenazas y actos de violencia contra los demócratas que apoyaron la reforma, de los que al menos una decena ha pedido protección policial.

A su vez, en una rueda de prensa, el líder de la minoría republicana en la Cámara Baja, Eric Cantor, condenó tajantemente los actos de violencia pero acusó a los demócratas de “atizar las llamas de forma peligrosa” con fines políticos.

Agregó que él también ha sido blanco de amenazas: alguien disparó contra una ventana de su oficina en Richmond (Virginia) y el incidente está bajo investigación.