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  • AFP

Amnistía Internacional instó hoy a China a decir públicamente cuántas ejecuciones lleva a cabo cada año, con ocasión de la publicación de su informe anual sobre la pena de muerte en el mundo.

La organización de defensa de los derechos humanos con sede en Londres rechazó publicar cualquier estimación del número de ejecuciones en China, al considerar que las cifras que generalmente se manejan "reflejan muy poco" la realidad. Sean cuales sean las cifras verdaderas, son del orden de "varios millares" y "China ejecutó (en 2009) a más personas que todo el resto del mundo junto", escribió Amnistía en su informe.

"Las autoridades chinas alegan que hay menos ejecuciones. Si eso es cierto, ¿por qué no le dicen al mundo a cuántas personas ajusticia el Estado?, se preguntó Claudio Cordone, secretario general interino de Amnistía.

Según el informe, por lo menos 714 personas fueron ejecutadas en 18 países en 2009, principalmente en Asia, Oriente Medio y el norte de África. Al menos 2.001 fueron ajusticiadas en 56 países. Además de China, los Estados que más recurrieron a la pena de muerte el año pasado fueron Irán (por lo menos 388 ejecuciones), Irak (por lo menos 120), Arabia Saudita (por lo menos 69) y Estados Unidos (52).

La organización no gubernamental afirmó que Irán ejecutó a 112 personas en los dos meses posteriores a la controvertida reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en junio.

Más naciones derogan la pena de muerte
Amnistía expresó sin embargo su satisfacción por el hecho de que la abolición del uso de la pena de muerte siguiera progresando el año pasado en el mundo. El número de países que renunciaron a la pena de muerte en cualquier circunstancia aumentó a 95, después de que Burundi y Togo cambiaran la ley en este sentido.

Otros nueve países abolieron la pena de muerte para crímenes ordinarios y 35 más mantienen la pena capital en su legislación pero son considerados abolicionistas de facto porque no han ejecutado a nadie en 10 años. Cincuenta y ocho países siguen recurriendo a las ejecuciones para crímenes ordinarios. Los métodos utilizados incluyen la decapitación, la electrocución, el ahorcamiento, la inyección letal, el fusilamiento o la lapidación.

"El uso de la pena de muerte está rodeado de secreto en países como China, Belarús, Irán, Mongolia, Corea del Norte y Vietnam. Este secretismo es indefendible", afirmó la organización.

En Asia, por primera vez en los últimos años, no se registró ninguna ejecución en Afganistán, Indonesia, Mongolia o Pakistán. En cambio Tailandia llevó a cabo sus dos primeras ejecuciones desde 2003. Por primera vez desde que Amnistía empezó a publicar su informe sobre la pena de muerte, no se registró ninguna ejecución en Europa en 2009. Belarús ajustició sin embargo a dos personas en marzo de 2010.

En todas las Américas, el único país que llevó a cabo ejecuciones fue Estados Unidos.

El informe acusa a Irán y Arabia Saudita de haber violado el derecho internacional al ejecutar a varias personas -al menos siete entre los dos- por crímenes cometidos cuando eran menores de edad. Kenia, que no ha llevado a cabo ninguna ejecución desde 1987, conmutó en penas de prisión las condenas a muerte de 4.000 personas, el mayor movimiento de este tipo jamás observado por Amnistía.

Al menos 17.118 personas en todo el mundo estaban condenadas a muerte a finales de 2009. "Hay menos países que nunca que llevan a cabo ejecuciones", concluyó Cordone. "Como hizo con la esclavitud y el apartheid, el mundo está rechazando esta vergüenza para la humanidad. Estamos dirigiéndonos hacia un mundo libre de pena de muerte, pero hasta entonces hay que oponerse a cada ejecución".