•   MOSCÚ/EFE  |
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El terrorismo caucásico volvió a golpear ayer lunes a Rusia con dos salvajes atentados con bomba perpetrados por mujeres suicidas conocidas como "viudas negras" en el metro de Moscú, que según los últimos partes causaron 38 muertos y 72 heridos.

"Según los datos preliminares, los atentados fueron cometidos por grupos terroristas que tienen relación con el Cáucaso Norte. Esta es la versión principal", señaló Alexandr Bórtnikov, jefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB).

Al informar al presidente ruso, Dmitri Medvédev, el jefe de los servicios secretos afirmó que "en el lugar de las explosiones se encontraron fragmentos de los cuerpos de dos mujeres suicidas".

El líder ruso aseguró que Rusia llevará a cabo una guerra sin cuartel contra el terrorismo, y al caer la noche bajó personalmente a la estación Lubyanka para colocar una ofrenda floral en el lugar de la tragedia.

El jefe del Kremlin calificó de "bestias" a los organizadores de los actos terroristas y aseguró que "serán liquidados todos" al igual que lo fueron los responsables de otros atentados en Rusia.

Precisamente, el Servicio Federal de Seguridad ruso, cuya sede se encuentra junto a la estación Lubyanka, consideró ese doble ataque como una respuesta a la eliminación en los últimos meses de varios cabecillas de la guerrilla separatista islámica en el Cáucaso.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, regresó con urgencia de Siberia a Moscú, donde directamente del aeropuerto se dirigió a uno de los catorce hospitales en los que fueron ingresados los heridos.

Heridos graves
El ministerio de Sanidad informó de que el estado de cinco de los heridos es muy grave, de otros 27 es grave, de 34 más es de mediana gravedad y que sólo los seis restantes se encuentran en estado satisfactorio.

El Ayuntamiento de Moscú declaró una jornada de luto en la capital, mientras el Gobierno anunció ayudas y compensaciones a las familias de las víctimas mortales y a los heridos.

El atentado suicida, el primero en Moscú desde 2004, obligó al Gobierno a volver a imponer rigurosas medidas de seguridad en los aeropuertos, estaciones de ferrocarril y el transporte por toda Rusia, mientras en Moscú las autoridades movilizaron a casi un millar de militares para patrullar las calles y líneas de metro.

Los ataques, en los que se utilizó ciclonita, explosivo preferido por la guerrilla separatista chechena, ocurrieron en hora punta cuando el metro de Moscú llevaba a varios de millones de personas a sus lugares de trabajo.

Explosiones con intervalos de una hora
Las explosiones se produjeron con menos de una hora de diferencia en las céntricas estaciones de metro Lubyanka y Park Kultury, ambas de la llamada línea roja del metropolitano, la más antigua y una de las más concurridas, y sembraron el pánico entre los pasajeros.

Las imágenes captadas por teléfonos móviles muestran los pasillos de las estaciones afectadas cubiertas por un humo cegador, con los pasajeros aturdidos y acostados en el suelo intentando llamar con el teléfono móvil.

Tras las detonaciones, los accesos a la línea roja entre esas dos estaciones fueron cerrados y no volvieron a abrirse hasta más de ocho horas más tarde, cuando empezaron a circular los trenes.

También tardó unas tres horas en reanudarse el tráfico rodado en la carretera circular de Moscú, que la policía había cortado causando numerosos atascos, que colapsaron la ciudad.

El FSB afirmó que los trenes dinamitados estaban dotados de cámaras de seguridad, lo que permitió captar imágenes de ambas suicidas y, por extensión, las de otras dos mujeres de aspecto eslavo que las habían acompañado hasta la entrada del metro.

Ese tipo de kamikazes, que han golpeado ya en otras ocasiones la capital rusa con atentados con bomba, son conocidas como "viudas negras", porque visten ropa de luto y suelen ser esposas de guerrilleros islámicos abatidos por los servicios secretos.

Según expertos, las explosiones ocurrieron cuando los vagones se encontraban en las estaciones con las puertas abiertas, lo que restó potencia a las detonaciones y salvó muchas vidas.

Los presidentes de las repúblicas caucásicas rusas de Chechenia e Ingushetia condenaron los atentados suicidas en el metro de Moscú, mientras el Centro de Coordinación de los Musulmanes del Cáucaso Norte pidió no vincular esos ataques con el Islam.

Dirigentes de numerosos países y organizaciones internacionales condenaron el ataque terrorista en Moscú, y el presidente estadounidense, Barack Obama, llamó por teléfono personalmente a Medvédev para darle sus condolencias.

El último atentado de similar magnitud perpetrado por la guerrilla separatista chechena contra el metro de Moscú tuvo lugar en febrero de 2004, cuando murieron 41 personas y otras 250 resultaron heridas.