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  • AFP

Grupos de socorristas continuaban buscando desaparecidos entre los restos de dos avalanchas de lodo que dejaron al menos 28 muertos jueves y viernes santos en dos pueblos de la región de Huánuco, en el centro de Perú, zona que el gobierno declaró en emergencia.

En Ambo -410 km al noreste de Lima-, la cifra de víctimas aumentó a 24 (contra 20 el viernes) y existen aún 50 desaparecidos, mientras que en Cancejos las autoridades corrigieron a la baja la cifra a cuatro, tras aparecer viva una niña que había sido dada por muerta, según la oficina de operaciones de la Defensa Civil.

El gobierno declaró en emergencia por 60 días las dos provincias donde están ubicados los poblados para acelerar la atención a los damnificados y la reconstrucción de sus viviendas, según un decreto anunciado por la secretaría presidencial.

El primer ministro Javier Velásquez viajó a Ambo desde donde informó a los damnificados que el pueblo entero debe ser reubicado por riesgo de nuevos deslizamientos de tierra. En momentos que el primer ministro recorría la localidad, la televisión mostró en directo imágenes de la extracción de una nueva víctima de entre los escombros, lo que elevó a 24 la cifra de fallecidos en Ambo, según ratificó luego Velásquez.

Las autoridades de Huánuco estiman entre 400 y 600 los damnificados en los dos lugares.

Brigadas de Socorristas trabajaban con policías, soldados y bomberos en la remoción de escombros y atención hospitalaria en Ambo, el lugar más afectado por el deslave que cayó sobre el asentamiento humano El Arroyito. El gobierno peruano envió ayuda humanitaria como carpas, frazadas y alimentos para los damnificados, principalmente población de origen humilde dedicada a la agricultura que perdió sus viviendas.

Defensa Civil señaló que las avalanchas se originaron por fuertes lluvias que cayeron desde inicios de semana y provocaron el desborde de un embalse de agua en la cima de un cerro en Ambo y el deslizamiento parcial de otro cerro en Cancejos el jueves. La temporada de lluvias en los Andes peruanos ha sido este año más intensa que en años anteriores, una situación atribuida por expertos locales al cambio climático.