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  • AFP

Un clima de creciente tensión se vivía hoy en el sur de Perú donde 7.000 mineros informales en huelga mantienen bloqueada la carretera Panamericana que la Policía se apresta a reabrir por la fuerza, luego de que el domingo cinco personas murieran en choques con agentes antimotines. Unos 1.500 vehículos se encontraban estacionados a ambos lados de la vía cerca a la localidad de Chala, en la región Arequipa, 620 Km al sur de Lima.

El presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, señaló en rueda de prensa la disposición del gobierno a dialogar con los mineros informales, "siempre que levanten la medida de fuerza y terminen la toma de carreteras". "No me sentaré a dialogar con aquellos que tomaron carreteras, con carreteras tomadas prefiero irme a mi casa", informó tras negar que el gobierno esté en contra de la minería artesanal.

Ayer, a raíz de los enfrentamientos, cinco civiles perdieron la vida y 20 resultaron heridos, además de nueve suboficiales de la Policía, detalló el ministerio. Una treintena de huelguistas fueron detenidos en los choques. Una sexta persona, una anciana de 80 años, murió de un infarto en uno de los autobuses que permanecen bloqueados en la ruta, según el reporte.

El anuncio de un inminente desalojo de la carretera despertó temores sobre nuevas víctimas que podrían producirse, dijeron dirigentes mineros quienes agregaron que las muertes el domingo llegaron a 10, versión que el gobierno niega.

La huelga fue convocada por la Federación de Mineros Artesanales que rechaza un decreto del gobierno que los obliga a formalizarse para reducir la contaminación ambiental. Sin embargo, el gremio minero afirma que la medida tiene como trasfondo entregar los yacimientos informales, sobre todo de oro, a grandes empresas mineras. Perú es quinto productor mundial de oro.

El presidente Alan García expresó hoy que el gobierno no permitirá lo que calificó como "minería salvaje", que se realiza informalmente en diversas partes del país, afirmó, especialmente en la región selvática sudoriental de Madre de Dios, fronteriza con Brasil. "Esa es una minería desordenada, no regulada, invasiva y pirata, no paga impuestos y salvaje tecnológicamente, con gran daño al medio ambiente y donde se explota a los trabajadores, incluyendo a niños", subrayó el mandatario.

El gobierno ha rechazado el diálogo con los huelguistas: "No se va a negociar con quienes tienen la dinamita en la mano, eso es inadmisible, no hay diálogo posible", afirmó el ministro de Justicia, Víctor García Toma.

Teódulo Medina, secretario general del gremio minero, respondió que los 300.000 mineros informales en el país quieren formalizar su actividad, pero que el gobierno no ha cumplido con lo que prometió en una mesa de diálogo durante dos años. "El gobierno prometió dar en noviembre un plan nacional de formalización de la minería informal, pero no lo hizo; nos engañó", afirmó el dirigente a la radio RPP. No obstante, señaló estar dispuesto a dialogar con las autoridades a fin de encontrar una solución al conflicto.

El dirigente denunció que el gobierno ha derogado una norma legal que considera a la minería informal como minería de subsistencia. "El gobierno le da facilidades a las grandes mineras transnacionales, pero reprime a los mineros peruanos", se quejó.

En Lima, cientos de mineros informales iniciaron una marcha de protesta hacia el Congreso de la República, vigilados por un fuerte contingente policial. En Madre de Dios, 1.300 Km al sudeste de Lima, grupos de mineros artesanales también se movilizaron y bloquearon algunos caminos, mientras en Palpa, 400 Km al sur de Lima, otros grupos cortaron la carretera Panamericana.