Jorge Eduardo Arellano
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La contienda por la presidencia se redujo a cuatro nombres --John McCain y Mitt Romney entre los republicanos, y Barack Obama y Hillary Rodham Clinton entre los demócratas-- luego de que Florida sepultó las ilusiones de Rudy Giuliani y John Edwards.

McCain quedó como el favorito de los republicanos tras salir airoso en una dura batalla en la que él y Romney se dijeron de todo. Con el impulso que le dio la Florida, McCain podría casi asegurarse la postulación el próximo martes, en que los republicanos votarán en 21 estados.

“Todavía falta, pero estamos más cerca”, comentó McCain luego de alzarse con el 36% de los votos, comparado con el 31% de Romney y el 15% de Giuliani.

Giuliani no había hecho prácticamente campaña en los primeros estados donde hubo consultas, y se concentró en cambio en los estados grandes, que distribuyen muchos delegados a la convención nacional en que se seleccionará el candidato partidario. Había pasado inadvertido hasta ahora y era imperioso que triunfase en la Florida, pero terminó tercero, lejos.

Dejó en claro que abandonará su campaña y circuló la versión de que dará su apoyo a McCain en las próximas horas.

Clinton, por su parte, triunfó con el 50% de los votos entre los demócratas, en una consulta en la que no había delegados en juego. El partido Demócrata dejó a la Florida sin delegados porque adelantó su consulta sin la autorización correspondiente.

Obama obtuvo el 33% y Edwards el 14%.

El triunfo no le representó delegados, pero le permitió a Clinton frenar el impulso que había tomado Obama con su resonante victoria de la semana pasada en Carolina del Sur.

También dejó en claro que la lucha entre los demócratas sigue muy reñida y seguramente se definirá a último momento.

Los 57 delegados que obtuvo en la Florida le dan a McCain un total de 93, contra 59 de Romney y 40 de Mike Huckabee, quien finalizó cuarto con el 13% de los votos. Ron Paul tiene cuatro delegados y Giuliani uno.

Un candidato necesita un mil 191 delegados para asegurarse la postulación. El 5 de febrero habrá un mil delegados en juego.

“(La victoria en la Florida) Demuestra que soy un candidato conservador que puede unir al partido”, declaró McCain a la AP. Respondía así a quienes dicen que no es bien visto por la base conservadora republicana.

La Florida marcó el cierre de la etapa preliminar de la contienda, caracterizada por consultas aisladas en las que no se repartieron muchos delegados. Pero esta etapa sirvió para decantar las cosas y dejar en el camino a la mayoría de los aspirantes.

El triunfo de McCain fue otro capítulo de una asombrosa recuperación política. El veterano senador comenzó la puja con muchos bríos, llegando a encabezar las encuestas, pero luego se quedó sin fondos y enfrentó muchos problemas de organización. Su popularidad decayó enormemente por sus puntos de vista sobre la ocupación de Irak y los indocumentados, y por momentos dio la impresión de que su candidatura se había descarrilado.

Pero la situación comenzó a mejorar en Irak tras el envío de más soldados, que él apoyó, y McCain reformuló un poco su posición sobre los indocumentados.

Al llegar a la primaria de Nueva Hampshire, era un hombre nuevo. Ganó esa consulta, sufrió un tropiezo en Michigan y luego triunfó en Carolina del Sur y la Florida, donde recibió el apoyo del senador Mel Martínez y del gobernador Charlie Crist.

Romney ganó en Michigan, estado de donde es oriundo, y también triunfó en los consejos vecinales de Wyoming y Nevada.