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El flamenco democristiano Yves Leterme dimitió ayer jueves por tercera vez como primer ministro de Bélgica, donde se ha ganado la reputación de político torpe, por sus meteduras de pata y fracasos a la hora de acercar posiciones entre las dos grandes comunidades lingüísticas del reino.

Leterme, de 49 años, que asumió por última vez la jefatura del Gobierno en noviembre después de que Herman Van Rompuy fuera nombrado presidente de la Unión Europea (UE), ha ofendido con frecuencia a los valones francófonos.

Entre sus meteduras de pata y provocaciones más sonadas, destaca el haber llamado en una ocasión al reino de unos diez millones de habitantes fundado en 1830 un “accidente de la historia” o el haber entonado el himno nacional de Francia “La Marsellesa” al ser preguntado por el de su propio país.

También llegó a mofarse de los valones francófonos al cuestionar su “capacidad intelectual” para aprender flamenco.

Después de que su partido democristiano se impusiera en las últimas elecciones legislativas de junio de 2007, Leterme asumió el cargo de primer ministro para dimitir sólo un año más tarde, al perder tanto el apoyo de sus socios flamencos como de los francófonos.

Pero el rey Alberto II rechazó en esa primera ocasión su renuncia.