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  • AFP

La gobernadora de Arizona, la republicana Jan Brewer, promulgó hoy la ley más severa en Estados Unidos contra la inmigración indocumentada, lo cual podría afectar a casi medio millón de inmigrantes que viven ilegalmente en este estado fronterizo con México.

Brewer firmó la controversial ley mientras miles de manifestantes en las puertas de la sede de Gobierno estatal en Phoenix alzaban pancartas y gritos de protesta. La ley es considerada la más dura contra la inmigración ilegal en Estados Unidos y un claro desafío al gobierno de Barack Obama.

"La ley que voy a firmar, el proyecto del Senado 1070, es otra medida de nuestro estado que trabaja por resolver una crisis que no hemos creado y el gobierno federal se ha negado a solucionar", expresó Brewer. "Durante semanas, esta legislación ha sido objeto de un intenso debate e intensa crítica. Mi decisión de firmar no fue de ninguna manera tomada a la ligera. He escuchado pacientemente a ambos lados", agregó.

La ley promulgada convierte en delito residir sin documentos migratorios y permite a la policía local confirmar el estatuto migratorio en base a "sospechas razonables". En México y Guatemala las principales fuerzas políticas así como portavoces de Gobierno habían condenado el texto y llamaron a repudiarlo.

Obama califica de "irresponsable" la norma
Horas antes de su promulgación, Obama había calificado de "irresponsable" esta legislación. El presidente ordenó una investigación acerca de esta legislación antiinmigrante. "He dado instrucciones a miembros de mi gobierno para que vigilen estrechamente la situación y examinen las implicaciones para los derechos civiles de esta legislación", había advertido Obama.

"Decidí firmar la ley porque, aunque mucha gente está en desacuerdo, creo firmemente que representa lo mejor para Arizona", apuntó Brewer al mencionar los problemas de violencia y criminalidad que sufre la población a raíz de "una frontera porosa". "No podemos sacrificar nuestra seguridad ante la codicia criminal de los carteles de la droga. No podemos permanecer de brazos cruzados mientras los secuestros y la violencia comprometen nuestra calidad de vida", agregó.

Indignación por legislación
La indignación por la promulgación de la ley no se hizo esperar por parte de las organizaciones defensoras de los inmigrantes indocumentados, unos 11 millones a nivel nacional, que viven y trabajan en este país.

"Estamos muy decepcionados" por la decisión de la gobernadora, mencionó en un comunicado Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza (NCLR), organización defensora de los derechos civiles de los hispanos, principal minoría en Estados Unidos. Según Murguía, "Brewer se une a una larga lista de políticos de Arizona que están tratando de asegurar su propia supervivencia política a expensas del pueblo que dicen representar y servir".

Aunque Arizona no es uno de los Estados con mayor cantidad de indocumentados en el país, es la segunda jurisdicción -después de Nevada- con mayor proporción de inmigrantes no autorizados respecto a su población: casi medio millón de personas en relación a 6 millones de habitantes, según datos del Centro Hispano Pew.

"De un plumazo, la gobernadora de Arizona llevó al estado a una nueva caída", lamentó Angela M. Kelley, vicepresidenta del Instituto de Immigration Policy and Advocacy.

El texto "legaliza la detención y el arresto de personas que podría parecer inmigrantes indocumentados, basándose simplemente en su apariencia. Como el presidente Barack Obama señaló hoy (viernes), los esfuerzos legislativos en Arizona amenazan con 'socavar las nociones básicas de justicia que nosotros apreciamos como estadounidenses', así como la confianza entre la policía y sus comunidades que es tan crucial para mantenernos seguros", señaló Kelley.

Brewer aseguró que "no tolerará la discriminación racial". Una vez promulgada la ley, un periodista le preguntó qué características tenían para ella los indocumentados: "Yo no sé cómo es un inmigrante ilegal", respondió.