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Paul Schaefer, el ex suboficial alemán nazi que fundó en Chile la Colonia Dignidad y murió este sábado, a los 88 años, fue sepultado ayer domingo en un cementerio privado de la capital chilena.

Sólo su hija adoptiva, Rebeca Schaefer, y el abogado del occiso, José Luis Sotomayor, acompañaron el féretro con los restos de Schaefer, muerto a causa de un fallo cardiorrespiratorio, provocado por una enfermedad crónica del corazón que padecía.

A la salida del féretro desde la funeraria en que tuvo lugar el velatorio, en el sector santiaguino de Independencia, algunos vecinos lanzaron tierra contra la carroza que llevaba el ataúd, y gritaron varias veces “¡Asesino!”.

La manifestación fue observada con el rostro inmutable por la hija del fallecido, aunque el incidente no pasó a más. El vehículo, que al igual que la funeraria es del “Hogar de Cristo”, una institución católica de beneficencia, pudo recorrer sin problemas el trayecto de unos 20 kilómetros hasta el cementerio Parque del Recuerdo Cordillera.

Sin oraciones

Sólo un automóvil, donde viajaba Rebeca Schaefer, escoltó al vehículo funerario hasta la necrópolis, situada en el sector de La Florida, en el área sur de Santiago.

En el lugar se pudo ver a cinco personas en un breve acto de inhumación, en el que no hubo oraciones.

Sobre la sepultura, los asistentes depositaron dos coronas de flores antes de retirarse del lugar, mientras algunos visitantes del camposanto se mostraron molestos de que Schaefer esté cerca de donde descansan sus seres queridos.

El lugar y la hora del funeral se mantuvieron en secreto hasta minutos antes de que el féretro con el cadáver de Schaefer fuera retirado de la funeraria donde tuvo lugar el velatorio desde las últimas horas del sábado. Paul Schaefer, que fundó la Colonia Dignidad en el sur de Chile, en 1961, murió en el hospital de la cárcel donde cumplía varias sentencias por diversos delitos, entre ellos homicidio, torturas, infracción a la ley de armas y abuso sexual de menores.

La Colonia Dignidad se convirtió, bajo su férrea conducción, en un enclave hermético donde, según se conoció posteriormente, los propios colonos eran víctimas de Schaefer y de una camarilla de incondicionales.

Durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), el lugar, de 16,000 hectáreas de superficie, sirvió campo de concentración y torturas para la Policía Secreta del régimen.

Sólo tras la recuperación de la democracia comenzó su desmantelamiento, y en 1997, con varias investigaciones judiciales abiertas, Schaefer se esfumó y permaneció prófugo hasta marzo de 2005, cuando periodistas del Canal 13 de televisión lo descubrieron en una localidad cercana a Buenos Aires.

El ex suboficial nazi, que estaba en la capital argentina con su hija adoptiva y con varios guardaespaldas, fue detenido de inmediato y expulsado a Chile por el Gobierno de ese país, lo que posibilitó que fuera procesado y condenado.

Algunas aristas de los juicios en su contra están aún abiertas e involucran a varios de sus colaboradores más cercanos.

En la Colonia Dignidad viven aún unas 150 personas que, con el apoyo de las autoridades, se han insertado en la sociedad chilena y se ganan la vida en actividades agrícolas, gastronómicas y turísticas. Tras la muerte del “Tío Permanente”, como Schaefer se hacía llamar en esa hacienda, sus habitantes rechazaron en una asamblea que fuera sepultado en el cementerio del lugar, como el jerarca había solicitado hace algún tiempo.