•   LA HABANA / AFP  |
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Los cubanos acudieron ayer domingo a las urnas en unas elecciones municipales marcadas por arremetidas del gobierno comunista contra la disidencia y lo que consideran una campaña de Estados Unidos para desacreditar a la revolución.

Unos 8.5 millones de cubanos fueron convocados a elegir a 15,000 delegados (concejales) de los 169 municipios de este país de 11.2 millones de habitantes, gobernado desde hace más de medio siglo por los hermanos Fidel y Raúl Castro, y con el Partido Comunista (PCC) como único grupo político legal.

El máximo líder de la revolución, de 83 años, y quien por enfermedad cedió el mando a su hermano Raúl en 2006, emitió el voto en su residencia y lo entregó a una autoridad electoral, que luego, ante cámaras de televisión, lo depositó en la urna de un colegio del barrio habanero de El Vedado.

Apenas abrieron los centros de votación, el presidente Raúl Castro, de 78 años, votó en una mesa electoral de El Vedado, donde conversó con vecinos, sin dar declaraciones a la prensa.

Los comicios municipales, organizados cada dos años y medio, y tachados de “gran burla” por la oposición, se realizan en medio de una intensa movilización política contra lo que el gobierno y sus seguidores califican de “patrañas del imperialismo” sobre la situación de los derechos humanos.

Alarcón reta EU
Al votar, el jefe del Parlamento, Ricardo Alarcón, retó a Estados Unidos a levantar el “bloqueo”, en la primera respuesta oficial a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien el 9 de abril dijo que los Castro “no desean el fin del embargo” ni normalizar relaciones, pues “perderían todas sus excusas”.

“Si ella de verdad cree que el bloqueo beneficia al gobierno cubano --que ella quiere socavar--, la solución es muy sencilla, que lo levanten aunque sea por un año para probar si de verdad era interés nuestro o interés de ellos”, afirmó.

Alarcón añadió que Estados Unidos en su “campaña” contra Cuba ha “logrado sobornar y comprar a algunos pocos mercenarios y alquilar a mercachifles”, al referirse a los disidentes.

Por tercer domingo consecutivo, las autoridades impidieron una marcha de las Damas de Blanco, esposas de presos políticos, a quienes unos 50 afines al gobierno rodearon entre abucheos en la Quinta Avenida, luego de que seis de ellas fueran a misa en el templo de Santa Rita, oeste de La Habana.

Las Damas de Blanco son vistas por el gobierno como “punta de lanza” de lo que denuncia como una cruzada de Estados Unidos y Europa para “desestabilizar” a Cuba, a raíz de la muerte --el 23 de febrero-- del opositor preso Orlando Zapata, tras 85 días en huelga de hambre, y del ayuno que mantiene el disidente Guillermo Fariñas.

Al cumplir el sábado 60 días de huelga de hambre en demanda de la liberación de presos políticos enfermos, Fariñas dijo estar dispuesto “más que nunca” a seguir su protesta, y calificó los comicios de “gran farsa”.

Desde Caracas, el presidente Hugo Chávez, principal aliado de Cuba, pidió “respetar” el sistema político y electoral cubano, del cual destacó no tiene campañas electorales ni otros “métodos occidentales”.