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Miles de inmigrantes latinos salieron ayer a la calle en todo EU para recordar al presidente Barack Obama la promesa que les hizo al captar su apoyo en las elecciones: frenar la deportación de indocumentados y promover la reforma migratoria.

Avivados por la polémica ley de Arizona, que convierte en delincuentes a los indocumentados, inmigrantes principalmente latinoamericanos participaron hoy en protestas en 70 ciudades del país, algunas de ellas muy numerosas, como las de Los Ángeles, Chicago, Nueva York y Phoenix, la capital de Arizona.

En Washington, con el lema de “Todos somos Arizona”, activistas latinos, encabezados por el congresista Luis Gutiérrez, protagonizaron una sentada ante la verja de la Casa Blanca, en un acto de desobediencia civil en protesta por el trato que están recibiendo los inmigrantes.

“No me importa ir a la cárcel hoy, o mañana, si con eso conseguimos promover la reforma. Los latinos no nos dejamos derrotar, conseguimos lo que queremos”, dijo el congresista demócrata, un fiero defensor de la reforma migratoria.

“Preferimos que nos arresten a nosotros, antes de que sigan abusando de nuestra comunidad, de nuestra gente”, dijo a EFE el director ejecutivo de la organización Casa de Maryland, Gustavo Torres, que protagonizó la sentada junto al congresista, bajo la atenta mirada de las fuerzas policiales.

El mensaje que los activistas han querido lanzar al presidente Obama con las protestas de ayer en todo el país es claro, que impulse la reforma migratoria, que pare las deportaciones que dividen a las familias y que frene la ley de Arizona.

Le sacan el voto

“El presidente lo puede hacer. Por eso fue que votamos por él, por eso fue que en (las elecciones de) 2008 la gran mayoría de nuestra comunidad decidió salir (a votar), porque él nos prometió que iba a parar las redadas y que iba a pasar la reforma migratoria en el primer año de Gobierno”, dijo Torres
El congresista llamó la atención sobre el problema de las deportaciones, que hace que “cuatro millones de niños que nacieron aquí y que son ciudadanos, duerman cada noche con el miedo de que al día siguiente sus padres no estarán, porque han sido deportados”.

Los colectivos de inmigrantes están encolerizados además con la ley de Arizona, pese a que la legislatura del estado suavizó esta semana el texto de la ley.

Según la formulación inicial, la Policía local de este estado fronterizo podría preguntar por el estatus migratorio a cualquiera que le pareciera “sospechoso”, una función sólo atribuida a agentes del Gobierno federal.

Con el nuevo texto, se mantiene esta función para la Policía aunque sólo con las personas que detengan o arresten
Además, se penalizará a quienes transporten o den trabajo a un indocumentado.

El Gobierno de Barack Obama, quien calificó la ley de Arizona como “equivocada”, examina la medida para determinar si es anticonstitucional y si debe ser rebatida en los tribunales.

Todos somos Arizona

“Ahora todos somos Arizona. No vamos a permitir que una Gobernadora republicana racista vaya a atacar más a nuestra comunidad. Vamos a iniciar un proceso de lucha, de boicot, de ataques para asegurarnos que se paren las redadas, esos abusos y esas legislaciones”, apuntó Torres.

Washington fue hoy también el punto de destino de centenares de jóvenes que, en una larga marcha a pie, llegaron procedentes de Miami y de Nueva York para denunciar uno de los graves problemas de los estudiantes indocumentados: la imposibilidad de ir a la Universidad.

“El problema es que nos damos cuenta al llegar la hora de ir a la Universidad de que somos ilegales, y no podemos cumplir nuestro sueño”, dijo a EFE José Luis Hoyos, uno de los estudiantes que ha caminado desde Nueva York hasta Washington.

“Cuando pregunté a mi consejera qué podía hacer para ir a la Universidad, porque era indocumentado, mi consejera me dijo que no tenia derecho a soñar, que no iba a poder cumplir mi sueño académico”, añadió el joven.

Aunque el Día del Trabajo se celebra en EU el primer lunes de septiembre, el Primero de Mayo se ha convertido en una jornada de reivindicación tradicional de los derechos de los inmigrantes, desde que en 2006 salieron a la calle de costa a costa para pedir al Congreso la legalización de los más de diez millones de ilegales que se calcula hay en el país.