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  • AFP

El gobierno de Cuba permitió hoy marchar por La Habana a las Damas de Blanco, esposas de presos políticos, por una mediación de la Iglesia Católica luego de tres jornadas dominicales en que fueron hostigadas, sin poder caminar.

El cardenal Jaime Ortega, quien negoció con las autoridades, presenció como "garante" que doce Damas de Blanco realizaran, sin asedio de los partidarios del Gobierno, su habitual caminata por la Quinta Avenida (oeste), tras la misa en el templo de Santa Rita, que ofició personalmente. Ortega, arzobispo de La Habana, precisó a la prensa internacional que las mujeres no deberán pedir permiso con 72 horas de anticipación para manifestarse, ni cumplir con un recorrido limitado a cuatro calles, como les exigía el Gobierno desde hacía tres domingos, lo cual calificó de "buen gesto" y "paso novedoso".

Gladiolos rosa en mano y vestidas por completo de blanco, su característica, las mujeres caminaron 400 m por la Quinta Avenida y frente al templo gritaron: "¡Libertad, libertad, libertad!". "Es una pequeña victoria gracias a la tenecidad, la perseverancia, la razón y sobre todo al amor, porque aquí ha triunfado el amor por nuestros familiares. Si no quieren más caminatas que los liberen, o de lo contrario nos tendrán que seguir reprimiendo, nos llevarán presas", declaró la líder del grupo, Laura Pollán.

Mujeres piden respuesta al gobierno
"Al parecer el gobierno ha empezado a escuchar y a responder sin violencia. Es muy importante que no solo él hable, que también escuche y responda como nosotras: mujeres pacíficas que pedimos, no imponemos, no retamos", expresó Berta Soler, otra líder de estas mujeres que se agruparon tras el arresto y condena de 75 opositores en 2003.

Ortega manifestó haber intervenido por iniciativa propia de la Iglesia tras los "hechos dolorosos" de los últimos domingos, cuando las mujeres fueron cercadas e insultadas por más de medio centenar de adeptos al gobierno, hace una semana incluso durante siete horas hasta que fueron forzadas a subir a un bus que las llevó a sus casas. "Expresé a las autoriades lo tremendamente doloroso que había resultado todo eso, que se vieron tanto tiempo rodeadas. Les dije que había un rechazo total de la Iglesia a acciones (...) que no son convenientes en ningún caso, piensen como piensen las personas", señaló.

El cardenal añadió que autoridades, de "alto nivel", le garantizaron que no habría más represión contra las mujeres, lo cual comunicó desde el púlpito en la misa. "Me dijeron que por lo menos durante mayo para ver si todo marchaba bien y no había nada extraño", indicó Ortega, quien destacó la "firmeza" de las mujeres.

El jerarca católico llamó el 19 de abril "a la cordura y a la sensatez para que se pacifiquen los ánimos", tras calificar de "penosos" los hostigamientos contra las Damas de Blanco. La Habana las acusa de "punta de lanza" de una campaña de Estados Unidos y Europa para difamar a la revolución, tras la muerte el 23 de febrero del preso opositor Orlando Zapata luego de 85 días en huelga de hambre y el ayuno que sigue el disidente Guillermo Fariñas hace 68 días.

Las marchas de las Damas de Blanco, Premio Sajarov 2005, habían sido toleradas por el gobierno siete años hasta que marcharon durante una semana en marzo, en el séptimo aniversario del arresto de sus familiares. El gobierno niega que existan presos políticos -unos 200 según la disidencia" y considera a los opositores "mercenarios" de Washington.