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Wilbert Varela, alias “Jabón”, cuyo asesinato en Venezuela fue confirmado este viernes, era considerado el último de los grandes capos del narcotráfico en Colombia y uno de los más sanguinarios.

Varela, un ex policía de 50 años por quien Washington ofrecía cinco millones de dólares, inició su carrera criminal en los años 80 como miembro de una banda de sicarios al servicio del cártel de Cali, de los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, presos en Estados Unidos.

A comienzos de los noventa, la organización se fracturó y surgió el cártel de Norte del Valle, liderado por Orlando Henao (‘El hombre del Overol’), también ex policía, quien tuvo en Varela a su hombre de confianza.

Tras el asesinato de Henao, “Jabón” inició una guerra contra Hélmer Herrera, uno de los jefes del cártel de Cali, y años después se enfrentó a Diego Montoya (‘Don Diego’) por el control del cártel de Norte del Valle, en una lucha que dejó cientos de muertos. Montoya fue capturado en septiembre.

Las autoridades sostienen que esa organización, aliada con mafiosos mexicanos, llegó a controlar el 70% del tráfico de la cocaína colombiana hacia Estados Unidos, y que tras la desaparición de los peces gordos el negocio está en manos de pequeños carteles.

“Era una unidad de servicios, trabajaba para quien lo contratara, y como tal adquirió un poder inusitado”, dijo el viernes el escritor Gustavo Álvarez, investigador del narcotráfico en Colombia.

“En la medida en que los otros jefes desaparecieron, Varela adquirió un gran poderío”, agregó Álvarez, y evocó la “crueldad” del capo, que torturaba a sus víctimas. Como parte de su más reciente guerra, ‘Jabón’ conformó la banda ‘Los rastrojos’ para enfrentar al ejército de Montoya.

En 2004, ambos fueron pedidos en extradición por Washington, iniciándose una ofensiva que los debilitó.

Debido a ello, intentaron posar como paramilitares enemigos de las guerrillas izquierdistas, una maniobra que permitió a otros capos reciclarse en un proceso de paz con el gobierno y evitar su extradición.

Pero ‘Don Diego’, que compró una franquicia paramilitar, no fue aceptado en la negociación, mientras que Varela afianzó su grupo para presionar una futura negociación, según investigaciones de prensa.

‘Jabón’, quien habría estado en Venezuela desde hace dos años, “tenía la facilidad de cambiar de fisonomía y escaparse de sitios imposibles, tornándose en mito”, indicó Álvarez.

“No tuvo las ambiciones de los ricos de comprar acciones y mostrar lujos”, agregó sobre su bajo perfil.