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  • AFP

Los países de la Eurozona estaban llamados en una cumbre en Bruselas a prometer mayores esfuerzos para mantener sus deudas públicas bajo control, después de que el riesgo de contagio de la crisis griega hundiera a las bolsas, suscitando inquietud en todo el mundo.

El presidente estadounidense, Barack Obama, conversó con la canciller alemana, Angela Merkel, y destacó la necesidad de una "respuesta determinada" de la comunidad internacional a la crisis de la zona euro, al tiempo que los ministros de Finanzas del G7 abordaban la situación por teléfono.

A su llegada a la cumbre extraordinaria en Bruselas, Merkel dejó entrever de qué manera la Eurozona podría tratar de calmar los temores sobre el futuro de la moneda única: endureciendo las medidas contra los países que incumplan sus deberes presupuestarios y acelerando la regulación del sistema financiero para protegerse de los ataques especulativos. "Hay que mostrarse determinados a reforzar el Pacto de Estabilidad", que limita a un máximo del 3% del Producto Interior Bruto (PIB) el déficit público de los países de la Unión Europea (UE), declaró Merkel.

Berlín aboga por introducir nuevas sanciones contra los países laxistas, después de que Grecia alcanzara este año un déficit público que roza el 14% del PIB y vaya a tener que ser rescatada por los socios de la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Región firme con compromisos de reducción de déficit
Los 16 jefes de Estado y de gobierno de la Eurozona afirmarán en su cumbre "su voluntad de cumplir con sus compromisos en materia de reducción de déficit este año y los siguientes, incluido con medidas adicionales si es necesario", según el proyecto de declaración, indicó una fuente diplomática.

Pero los dirigentes también pretenden hacer frente común contra los ataques especulativos que han alimentado las caídas de las bolsas y provocado una fuerte devaluación del euro frente al dólar. La Eurozona debe "acelerar la regulación de los mercados financieros: No tenemos tiempo que perder, tenemos que ser rápidos", aseguró Merkel.

Las principales bolsas europeas (Londres, París, Fráncfort, Madrid) cerraron nuevamente hoy con fuertes pérdidas, mientras que Wall Street seguía el mismo camino, en un mercado muy nervioso por los riesgos de contagio de la crisis griega a otros países muy endeudados como España y Portugal. El euro en cambio se dio un respiro después de alcanzar ayer su nivel más bajo en 15 meses: hacia las 16H10 GMT, la moneda única se cotizaba a 1,2738 dólares.

Se está dando "una volatilidad sin precedentes en el mundo financiero", pero los líderes de la Eurozona "reafirmaremos nuestra confianza en nuestras economías y en nuestra moneda común", afirmó el primer ministro griego, Giorgos Papandreou.

Líderes formalizarán rescate de Grecia
Los países que comparten el euro formalizarán en primer lugar el plan de rescate aprobado por la Eurozona y el FMI para Grecia, de un monto de 110.000 millones de euros (146.000 millones de dólares) hasta 2012. La ayuda financiera, destinada a evitar una quiebra inmediata de Grecia, ha sido condicionada a un plan de austeridad que el gobierno socialista aprobó el jueves, pese a las protestas sociales, que esta semana dejaron tres muertos en Atenas.

Pero la cumbre está llamada principalmente a garantizar que no existe ningún riesgo de contagio de la crisis griega y que el futuro del euro no pende de un hilo, como han sostenido algunos premios Nobel de Economía, como Joseph Stiglitz.

España, que esta semana se convirtió en el blanco del nerviosismo de los inversores, que siguiendo rumores catastrofistas hicieron caer en picado la bolsa de Madrid, se puso el viernes en pie de guerra. Madrid cargó contra los "ataques especulativos inaceptables" y aseguró que el nuevo código penal sancionará esas prácticas, el mismo día en que los españoles recibieron la buena noticia de que la economía salió de la recesión en el primer trimestre, después de un año y medio de contracción.

El jefe del ejecutivo español y presidente de turno de la UE, José Luis Rodríguez Zapatero, tenía previsto abordar con sus colegas de la Eurozona la idea de crear una agencia europea de calificación, según fuentes diplomáticas. El objetivo sería contrarrestar la gran influencia que ejercen las tres agencias anglosajonas en los mercados - Standard & Poor's, Fitch y Moody's -, pese a que su credibilidad quedó en entredicho desde el estallido de la crisis financiera mundial.