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  • AFP

La compañía British Petroleum (BP) sufrió un revés al verse obligada a retirar una gigantesca cúpula destinada a contener la fuga de petróleo en el Golfo de México, luego que encontró hidratos de gas inflamables cuando la estaba colocando. Los hidratos de gas, similares a cristales de hielo, se formaron en el interior de la cúpula de 90 toneladas cuando estaba por llegar al fondo marino, a unos 1.500 metros de profundidad, obstruyendo la apertura por la cual BP esperaba extraer el petróleo, indicó a periodistas Doug Suttles, director de explotación del gigante petrolero.

Los trabajadores movieron la caja de acero y concreto unos 200 metros a un lado en el fondo marino, mientras evalúan sus opciones. La operación era vista como una de las últimas esperanzas para evitar el que sería el mayor desastre medioambiental en Estados Unidos desde el derrame del buque "Exxon Valdez" en 1989 en Alaska.

"No diría ya que fracasamos", señaló Suttles. "Lo que diría es que lo que intentamos hacer anoche no funcionó". Añadió que BP está analizando otros métodos para absorber el crudo. Entre estas opciones está tapar el agujero inyectando un material especial. "Hay varios desafíos y riesgos en eso, por ello hasta ahora no hemos avanzado en ese punto. Pero seguimos viendo si es una opción viable", sostuvo Suttles. "Todo tiene que ver con que estamos trabajando a 1.500 metros de profundidad en un entorno muy difícil", agregó.

Diluyentes nefastos para la vida marina
Los trabajadores han volcado diluyentes sobre la superficie y desplegado cientos de miles de barreras flotantes para contener el crudo. Pero los ambientalistas han advertido que éstos también son nefastos para la vida marina. "Esos productos no hacen que el petróleo se vaya", indicó Joe Griffitt, biólogo marino del Gulf Coast Research Laboratory (laboratorio de investigación de la costa del golfo). "Simplemente van al fondo marino. Allí es donde se encuentran los sedimentos y las larvas. Por lo que el efecto tóxico es doble".

BP esperaba que la cúpula estuviera operativa el lunes y recolectara aproximadamente el 85% del petróleo canalizándolo hasta un buque en la superficie. El accidente en la plataforma Deepwater Horizon, que explotó el 20 de abril y dejó a 11 operarios de BP muertos, generó que cerca de 800.000 litros de petróleo sean vertidos en el Golfo de México a diario.

Debido a que la marea negra ya alcanzó a varias islas frente a la costa del estado de Luisiana, las autoridades locales pidieron más barreras flotantes para proteger las zonas bajas y costeras, que además de ser reservas de fauna y flora silvestres, son destinos turísticos y de pesca que reportan miles de millones de dólares. Ayer fue cerrada la reserva de fauna Breton en las islas frente a Luisiana para ayudar a los equipos de emergencia a limpiar el petróleo llevado por las corrientes a las costas del parque, donde se han visto trazas de crudo. "El cierre de la reserva es importante para mantener a salvo el público, minimizar las alteraciones en los nidos de aves marinas y permitir al personal conducir las operaciones de limpieza y rescate", indicaron funcionarios en un comunicado.

Para la Agencia estadounidense de Protección del Medio Ambiente (EPA), el derrame tendrá un impacto ecológico "significativo", independientemente del éxito que tengan quienes intentan contenerlo. "Podemos recuperar el petróleo (derramado), quemarlo y dispersarlo (con productos químicos), pero el petróleo igualmente llegará a las costas, lo cual exigirá amplios operativos de limpieza durante un buen tiempo", aseveró Bob Perciasepe, subdirector de la EPA.

México ofrece ayuda
De su lado, el presidente mexicano, Felipe Calderón, ofreció la cooperación de su gobierno para combatir lo que describió como una "tragedia muy lamentable". Aunque reconoció que hasta el momento el derrame no ha afectado las aguas territoriales mexicanas, Calderón advirtió que el eventual impacto ecológico deberá correr por cuenta de BP, que deberá pagar "hasta el último centavo de cualquier daño hecho al medio ambiente".

BP, que enfrenta pérdidas millonarias a causa de la tragedia, se encuentra bajo la fuerte presión del gobierno del presidente Barack Obama, quien aseguró que deberá cargar con el costo total de la limpieza. La firma británica ha asumido la plena responsabilidad por el derrame de crudo y se ha comprometido a pagar las facturas.