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  • AFP

La petrolera British Petroleum (BP) intentaba hoy en una carrera contrarreloj frenar la fuga de petróleo en el Golfo de México, luego de que fracasara el intento de colocar una monumental cúpula sumergida para contener el derrame.

Funcionarios de la petrolera británica, que asumió la responsabilidad de la tragedia, aún conservaban las esperanzas de detener la fuga a unos 1.500 metros de profundidad y que a diario lanza al mar unos 800.000 litros de petróleo.

Evalúan fallos de ejecución por parte de BP
Mientras tanto, el secretario de Justicia estadounidense, Eric Holder, indicó hoy en la cadena de televisión ABC que envió al lugar un equipo "para ver qué podríamos hacer respecto a lo que pasó y si hubo fallos de ejecución o de conducta por parte de BP".

La plataforma Deepwater Horizon explotó el 20 de abril y se hundió en el mar dos días después, provocando la muerte de 11 operarios. BP ha sido denunciada por lo civil por varias demandas colectivas, la mayoría de ellas pertenecientes a profesionales de la pesca o el turismo que sufren las consecuencias de la marea negra. El grupo ha prometido hacerse cargo de todos los gastos de limpieza relacionados con la catástrofe ecológica e indemnizar a los profesionales cuya actividad se haya visto afectada por la presencia de petróleo.

Se estima que ya hay 13,2 millones de litros de petróleo en el mar, y la extensión del daño aumentará exponencialmente si la única solución es un pozo de auxilio que llevaría meses construir. También se teme que la marea negra, que cubre un área de unos 5.200 kilómetros cuadrados, llegue hasta la península de Florida, más al sur, si es arrastrada por una corriente especial.

"Si esta fuga a borbotones sigue durante varios meses cubrirá la costa del Golfo y se unirá a la Corriente del Lazo y eso la llevará hasta los Cayos de Florida y a la costa este de Florida", advirtió el senador de Florida, Bill Nelson. "Estamos hablando de pérdidas económicas masivas para nuestro turismo, nuestras playas, y nuestra industria pesquera, y posiblemente de la alteración de nuestras pruebas y entrenamientos militares que se desarrollan en el Golfo de México", señaló el senador en la cadena CNN.

Piden más barreras flotantes
Debido a que la marea negra ya alcanzó a varias islas frente a la costa del estado de Luisiana, las autoridades locales pidieron más barreras flotantes para proteger las zonas bajas y costeras, que además de ser reservas de fauna y flora silvestres son destinos turísticos y de pesca que reportan miles de millones de dólares.

Ayer, BP sufrió un revés al verse obligada a retirar la gigantesca cúpula que buscaba contener la fuga, luego que encontró hidratos de gas inflamables cuando la estaba colocando. Los hidratos, similares a cristales de hielo, se formaron en el interior de la cúpula de 98 toneladas cuando estaba por llegar al fondo marino, obstruyendo una apertura por la cual BP esperaba extraer el petróleo, indicó Doug Suttles, jefe de las operaciones de BP, a cargo de las tareas. "No diría ya que hemos fracasado", aseguró Suttles. "Lo que intentamos hacer el sábado no funcionó debido a la presencia de hidratos (de metano) en la parte superior de la campana", un compuesto sumamente inflamable, apuntó.

BP esperaba que la cúpula estuviera operativa el lunes y recolectara aproximadamente el 85% del petróleo canalizándolo hasta un buque en la superficie. La operación era vista como una de las últimas esperanzas para evitar el que sería el mayor desastre medioambiental en Estados Unidos desde el derrame del buque "Exxon Valdez" en 1989 en Alaska.

Mientras los ingenieros de BP analizan cómo calentar los hidratos en la cúpula, el crudo sigue fluyendo libremente y varias manchas de alquitrán aparecieron en la isla Dauphin en Alabama. La compañía se plantea igualmente tapar las fugas pulverizando una mezcla especial pero todavía deben llevarse a cabo estudios para garantizar que esta operación "no agrave todavía más la situación", indicó Suttles.

BP comenzó a cavar un conducto de emergencia hace una semana para tapar definitivamente el pozo principal, pero las perforaciones llevarán cerca de tres meses. Para ese entonces, unos 76 millones de litros de crudo podrían haberse vertido al mar, arruinando el frágil ecosistema del Golfo.