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  • AFP

Conservadores y liberal demócratas mantuvieron hoy discusiones "positivas" en su búsqueda de un pacto para sacar a Gran Bretaña de la crisis provocada por la falta de mayoría absoluta en el parlamento tras los comicios, y volverán a reunirse "en las próximas 24 horas".

"Mantuvimos unas conversaciones muy positivas y productivas sobre muchas políticas clave", declaró a los periodistas uno de los negociadores conservadores, William Hague, al término de la reunión de cinco horas y media, citando entre otras la reforma política y la reducción del déficit público. "Tenemos intención de volvernos a reunir en las próximas 24 horas", agregó el responsable de Relaciones Exteriores de los 'Tories', precisando que ahora los negociadores iban a informar a sus respectivos líderes.

Danny Alexander, jefe de gabinete del líder liberal demócrata Nick Clegg, calificó poco después el encuentro de "útil" y precisó que las dos partes convinieron que "cualquier acuerdo tendrá como punto central la reducción del déficit y la estabilidad económica".

Esta nueva reunión se produjo dos días después de que el líder conservador David Cameron, ganador de los comicios pero sin los diputados suficientes para desalojar al primer ministro laborista Gordon Brown de Downing Street, propusiera el viernes a Clegg un pacto "global" para tratar de formar un gobierno estable, que podría ser en coalición o a través de un acuerdo externo.

Los 'Tories' querían inicialmente alcanzar un acuerdo antes de mañana para evitar que la incertidumbre política tuviera un impacto negativo en la maltrecha economía británica, pero esa posibilidad ya había sido descartada de antemano por fuentes de los dos partidos, cuyos programas tienen diferencias importantes.

Clegg, que tiene en sus manos la llave de un gobierno, recibió ayer el "respaldo pleno" de su partido a entablar conversaciones con los conservadores, que obtuvieron 306 escaños, contra 258 para los laboristas y 57 para los 'Lib Dems', en el primer "parlamento colgado" desde 1974.

Brown presionado
Mientras tanto, Brown, que por el momento se mantiene en el poder, aguarda un fracaso de las negociaciones para tratar de formar su propio gobierno con el partido de Clegg. En un correo electrónico enviado a los laboristas que trabajaron en su campaña, Brown afirmó que su "determinación no ha cambiado y no cambiará". "Prometí hacer todo lo que estuviera en mi poder para luchar por la gente de este país, para asegurar la recuperación", escribió el primer ministro.

Pero esta posibilidad parece cada vez más remota debido a la creciente presión a la que está sometido, después de que tres diputados laboristas pidieran su dimisión y cuando 62% de los británicos estima que ya debería haber concedido su derrota, según un sondeo publicado en el Sunday Times.

El primer ministro convocó esta tarde a varios miembros de su gabinete y altos responsables laboristas a Downing Street para una reunión de la que por el momento no ha filtrado nada.

Cameron, que espera suceder a Brown, habló por teléfono nuevamente con Clegg, al día siguiente de una reunión cara a cara que en los dos partidos fue calificada de "constructiva y amigable".

Posiciones encontradas
Los conservadores y los liberal demócratas, de tendencia centrista progresista, tienen posiciones encontradas en numerosos puntos, especialmente en ámbitos como Europa, la defensa y la reforma del sistema político.

Un millar de personas se manifestaron ayer en Londres para pedirle a Clegg que no cediera en la cuestión de la reforma del sistema electoral, uno de los temas centrales de su campaña. Cameron ha propuesto crear una comisión para explorar las posibilidades de reformar el sistema uninominal mayoritario que perjudica a los pequeños partidos, aunque siempre se ha mostrado contrario a la proporcionalidad que desea introducir Clegg.

Cuatro sondeos publicados en la prensa dominical muestran que los británicos son ampliamente favorables a un sistema de votación más justo, con apoyos que oscilan entre el 48 y el 62%.