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El primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, reunió el sábado en Mosul (norte) a los principales responsables militares estadounidenses e iraquíes para comunicarles la inminencia de una batalla decisiva contra Al Qaida en ese país, según un comunicado oficial.

El comandante en jefe de las tropas de Estados Unidos en Irak, el general David Petraeus, y el consejero nacional iraquí para la seguridad, Muaffak al Rubaie, participaron en esta reunión en la ciudad de Mosul, considerada el epicentro de las actividades de Al Qaida por los militares norteamericanos.

“Ha llegado el momento de lanzar la batalla decisiva contra el terrorismo”, anunció el primer ministro, según el comunicado.

“La batalla que iniciarán nuestras Fuerzas Armadas acabará con el terrorismo, las bandas criminales y las personas fuera de la ley en la provincia de Nínive”, de la que es capital Mosul, agregó Maliki.

El jefe de gobierno iraquí instó igualmente a los civiles a apoyar a las fuerzas de seguridad “para deshacernos de los terroristas y los nostálgicos del antiguo régimen (de Saddam Hussein), que utilizan Nínive como base de sus operaciones”.

Sepultan a víctimas de atentados
Entre tanto, entre sollozos, familiares cargaban los ataúdes austeros en camionetas, el sábado en Bagdad, donde eran sepultadas las 99 víctimas de los atentados dinamiteros más mortíferos ocurridos desde que Estados Unidos emplazó en la ciudad a más soldados, a comienzos del año pasado.

Las autoridades iraquíes informaron que el número de muertos por los atentados del viernes subió a por lo menos 99 --incluidos 62 en el mercado central de al-Ghazl, y 37, unos 20 minutos después,w en el área del mercado de palomas--. Las fuentes de la Policía, los hospitales y el Ministerio del Interior solicitaron permanecer en el anonimato.

Al menos 88 personas resultaron heridas en al-Ghazl y 56 más en la segunda explosión, ocurrida unos 20 minutos después, al otro extremo de la ciudad, en una zona conocida como Nueva Bagdad.

Dos mujeres con discapacidad mental, quienes llevaban explosivos que fueron detonados a distancia, causaron las matanzas en los dos mercados de animales. El primer ministro Nouri al-Maliki dijo que los atentados buscaban ‘’que Bagdad volviera’’ a la violencia observada antes de que Estados Unidos reforzara su presencia militar.

Estados Unidos emplazó unos 30,000 refuerzos en la capital iraquí y sus alrededores, lo que derivó en una reducción notable de la violencia.

‘’Los terroristas han revelado cuánta degradación moral experimentan, dijo al-Maliki el sábado. En tanto, las fuerzas iraquíes irrumpieron ese día en dos aldeas al norte de la capital, donde mataron a siete sospechosos y detuvieron a otros dos, informó la Policía.