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  • AFP

El presidente estadounidense, Barack Obama, enviará hasta 1.200 soldados más a la frontera con México, después de que el mandatario de ese país, Felipe Calderón, pidiese en Washington más cooperación contra el narcotráfico, informó hoy un funcionario estadounidense. El anuncio se produce luego de meses de insistentes solicitudes de tropas por parte de gobernadores y senadores de estados fronterizos con México, y en momentos en que Obama intenta conseguir apoyo republicano para discutir una ansiada reforma migratoria.

"En el marco de su plan para asegurar la frontera (...) el presidente Obama va a pedir 500 millones de dólares en fondos suplementarios para una mejor protección de la frontera y las operaciones para mantener el orden", anunció un alto funcionario del gobierno, quien solicitó no ser identificado. "El presidente también va a desplegar en la frontera hasta 1.200 soldados adicionales de la Guardia Nacional, según la demanda, para adelantar misiones de inteligencia, vigilancia o reconocimiento", aseveró la fuente. Estas medidas integran "un esfuerzo a todos los niveles para atacar a las redes criminales de tráfico de personas, de drogas, de armas ilegales y de dinero", y servirán para "complementar la sólida colaboración en seguridad con México", agregó el funcionario.

El antecesor de Obama, George W. Bush, desplegó también en 2006 de manera temporal a miles de soldados de la Guardia Nacional en la frontera para colaborar con la Patrulla Fronteriza, cuando buscaba apoyo para una reforma migratoria. Hasta ahora, Obama se había resistido, alegando que prefería esperar los resultados de una nueva estrategia fronteriza que lanzó hace más de un año con más recursos y agentes, y que la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, declaró recientemente que había sido un éxito.

Aumento de tropas no es para perseguir a inmigrantes
Tras el anuncio, México pidió hoy que el envío de las tropas sea para perseguir al crimen organizado y no a los inmigrantes. "México confía en que el personal de la Guardia Nacional fortalecerá las acciones para combatir a la delincuencia organizada transnacional que opera en ambos lados de la frontera y (...) no realizará actividades directamente vinculadas a la aplicación de las leyes migratorias", indicó la cancillería en un comunicado.

En ese texto, el gobierno mexicano reitera que respeta "las decisiones soberanas" de Estados Unidos, pero demandó que esta decisión de Obama se traduzca también en la "canalización de recursos adicionales" para reforzar la prevención del "tráfico ilegal de armas y dinero en efectivo hacia México".

Durante su visita la semana pasada, Calderón pidió mayor colaboración a Estados Unidos, al recordar que la responsabilidad de la lucha antidrogas debe ser compartida ya que el origen de la inseguridad "está en la alta demanda de drogas" al otro lado de la frontera. Obama, por su parte, le dio su palabra de seguir reforzando la colaboración contra el narcotráfico, cuya violencia ha dejado en suelo mexicano casi 23.000 muertos desde que Calderón llegó al poder en diciembre de 2006.

Otro de los temas que dominó la visita de Calderón fue la polémica ley del estado fronterizo de Arizona, que declara delito estatal la inmigración ilegal. El presidente mexicano la fustigó, y aunque Obama la llamó "equivocada", manifestó entender que "expresa algunas de las frustraciones" de los estadounidenses ante la falta de una reforma de las leyes sobre inmigración.

Hoy, en una reunión en el Congreso, Obama le pidió a reticentes senadores republicanos que se unieran a la discusión de la reforma, que el mandatario quiere que saque de las sombras bajo ciertas condiciones a once millones de indocumentados, gran parte de ellos hispanos.

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