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CIUDAD JUÁREZ /AFP

El gobierno de México reiteró su reclamo a Estados Unidos por el uso desproporcionado de fuerza de la Patrulla Fronteriza, tras el asesinato de un adolescente cerca a un paso limítrofe, que ayer miércoles generó indignación en políticos y habitantes de la frontera.

La canciller Patricia Espinosa dijo que México mantiene “la insistencia en que haya una investigación exhaustiva” y seguirá de cerca los avances de la pesquisa por la muerte del adolescente bajo un puente fronterizo sobre el río Bravo en la conflictiva Ciudad Juárez, vecina de El Paso, Texas.

Vamos a “mantenernos muy cerca de esas investigaciones con el propósito de tener la certeza de que se están haciendo de manera exhaustiva y objetiva para llevar a la justicia a los responsables”, agregó la canciller al reunirse con gobernadores estatales en Ciudad Victoria (noreste).

Los padres del adolescente aseguran que fue asesinado en territorio mexicano y que éste no tenía intención de cruzar a Estados Unidos. Su cadáver quedó tendido del lado mexicano bajo el puente donde según sus compañeros se encontraba jugando junto al río, que en ese trecho apenas es un hilo de agua.

El departamento de Estado que lamentó el hecho y anunció que el guardia que hizo los disparos fue separado del cargo.

La versión inicial de la Patrulla Fronteriza es que uno de sus miembros disparó al ser agredido a pedradas por personas que intentaban cruzar la frontera. Se estima que cada año unos 500.000 emigrantes tratan ingresar a Estados Unidos por la línea limítrofe de 3.200 km.

“Se está señalando que hubo una agresión. No está comprobado todavía en las investigaciones y nosotros no lo estamos dando como un hecho”, enfatizó la canciller.

Espinosa insistió en solicitar que los agentes fronterizos estadounidenses hagan un “uso proporcionado de la fuerza”, un pedido similar al que formuló la semana pasada después que otro mexicano, de 42 años, murió tras una violenta paliza de miembros de la Patrulla Fronteriza en San Diego (California).

Crece tensión

“Uno de los principios que debe de regir para cualquier manejo de un caso de la frontera, como en cualquier otro lugar, es el uso proporcionado de la fuerza, dependiendo de la agresión que se trate”, subrayó.

A las dos muertes en estos incidentes fronterizos de los últimos días se suma la tensión generada por la inminente entrada en vigencia de una ley considerada como discriminatoria para los inmigrantes en Arizona (sur de Estados Unidos), donde viven unos 460.000 extranjeros que han ingresado en forma ilegal, de los cuales casi un 90% son mexicanos.

Políticos mexicanos, habitantes de la frontera y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional han insistido en la necesidad de poner fin a los exabruptos de las autoridades migratorias estadounidenses.

El presidente del Senado, Carlos Navarrete, a nombre del Partido de la Revolución Democrática (PRD, izquierda), pidió al presidente Felipe Calderón mayor firmeza.

“El tema no es sólo un homicidio, que es gravísimo; la pregunta es si México va a permitir que la Patrulla Fronteriza convierta la frontera en un cementerio”, dijo Navarrete, quien pidió “cerrar filas frente al gobierno norteamericano para que se castigue ejemplarmente a los responsables”.

En tanto el portavoz del también opositor Partido de la Revolución Institucional (PRI), Miguel Comba, señaló que no basta con enviar notas diplomáticas.

“Se trata de un uso excesivo de la fuerza, contra el cual no caben medias tintas, es necesario buscar formas más efectivas para proteger a nuestros ciudadanos”, finalizó.