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Un enfrentamiento entre soldados mexicanos y presuntos sicarios del narcotráfico dejó ayer martes 10 muertos, todavía no identificados, en un cementerio de la población colonial de Taxco, a 170 km al suroeste de Ciudad de México, informó la policía estatal.

“Hasta el momento se sabe que perdieron la vida 10 personas, aunque no se precisa si fueron soldados o presuntos sicarios”, dijo a la AFP el director de la policía investigadora del estado de Guerrero, Valentín Díaz.

El funcionario únicamente detalló que la balacera entre los uniformados y los pistoleros tuvo lugar en el cementerio municipal de Taxco, de unos 50.000 habitantes.

En las afueras de una mina abandonada en esta turística localidad, conocida por sus artesanías de plata, se extrajeron 55 cadáveres de una fosa clandestina hace una semana, en el mayor hallazgo de este tipo en México.

El diario El Universal aseguró en su edición en internet, citando una fuente policial que no identificó, que el grupo de delincuentes que se enfrentó en el cementerio a los soldados pertenecía a la organización del capo Edgar Valdez, alias “La Barbie”.

Valdez, nacido en Estados Unidos, está involucrado desde diciembre en una sangrienta disputa por el control del cártel de los hermanos Beltrán Leyva.

Semana violenta

El enfrentamiento de este martes se produce en medio de una de las semanas más violentas que ha vivido México en los últimos meses, con más de 160 muertos desde el jueves en distintos estados del país.

El lunes, 12 policías murieron en el estado de Michoacán, vecino de Guerrero, en una emboscada de un grupo armado contra una caravana de uniformados que viajaban hacia Ciudad de México, mientras que 28 presos fueron ultimados en una cárcel de Sinaloa (noreste).

Guerrero, que tiene amplias costas sobre el océano Pacífico, es uno de los estados más afectados por la guerra de los carteles de las drogas, que lo utilizan como punto de paso de la cocaína y heroína que llega desde Sudamérica con destino hacia Estados Unidos, primer consumidor mundial de drogas ilícitas.

Más de 22.700 personas han muerto en México desde que el presidente Felipe Calderón lanzó un despliegue con casi 50.000 militares contra los cárteles.