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  • AFP

Los familiares de los primeros mineros sacados muertos de la mina de carbón San Fernando, que explotó la noche del miércoles en Colombia, preparaban hoy los funerales, mientras continuaba la difícil búsqueda de otros 54 desaparecidos.

En la plaza central del pueblo de Amagá se realizaba una misa al aire libre, a cargo de moseñor Jaime Soleibar, a la que acudieron centenares de personas de varias localidades vecinas e incluso de Medellín (400 km al noroeste de Bogotá), capital del departamento de Antioquia.

"En la mina, al momento de la explosión, ya se estableció que había 71 mineros, y se está investigando si había otro más", señaló Auxilio del Socorro Zapata, alcaldesa de Amagá (noroeste colombiano), población distante algo más de 3 km de la mina, hasta donde se alcanzó a escuchar la explosión.

Cuerpos irreconocibles
A pesar de que los cuerpos quedaron calcinados, 16 ya fueron plenamente identificados y sus familiares los reconocieron. Fue un trabajo que tomó tiempo y que realizaron diez especialistas del Instituto de Medicina Legal. Otros dos cuerpos fueron recuperados por los rescatistas y se encuentran en proceso de identificación. "La mayoría de los cuerpos quedaron irreconocibles, por eso fue necesario que los familiares además nos ayudaran a su identificación con algunas características de ellos, como tatuajes, cicatrices, fotografías y cartas dentales", explicó Javier Araque, secretario de Salud de Amagá.

El coliseo deportivo del pueblo fue dispuesto a modo de morgue y allí son llevados los cuerpos para su identificación y trámite legal. Al final de la noche de ayer fueron entregados a sus familiares los primeros cuatro cuerpos en un proceso que se prolongará a lo largo del día y posiblemente de los próximos, dependiendo de la velocidad con que avancen las operaciones de rescate en la mina, explicó la alcaldesa.

Numerosas personas esperaban en las inmediaciones de la mina para conocer la suerte de familiares, aunque tienen ya la convicción de que "seguramente están muertos", como coincidieron en manifestar varias de ellos. Otro grupo más reducido y ya menos expectante de personas, con expresiones de resignación, aguardaba a que le notificara la entrega de los cuerpos que eran recibidos por las dos funerarias del pueblo para su preparación y posterior velatorio.

Hermetismo empresarial
La empresa dueña de la mina, que ha sido hermética sobre las causas del accidente y la información sobre las víctimas a sus familiares, sufragará los gastos de los funerales, afirmó la alcaldesa. Una acumulación de gases fue al parecer la causa de la explosión en la zona media de la mina -de unos 1.400 mts-, según coinciden versiones de los brigadistas de rescate y las autoridades locales.

Pese a que la mina es reconocida como la más tecnificada de la región, el vicepresidente del Consejo de Amagá, Eduardo Acevedo, aseveró que carece de un sistema adecuado y suficiente para la evacuación de gases. "Este accidente, aunque parece producto de una situación accidental, también podría estar relacionado con imprevisiones, con el cuidado no debido del minero, de la seguridad industrial", señaló. "Los mineros se quejan de que esta mina tiene unas condiciones muy difíciles para ellos por cuanto hay mucho calor al interior del túnel y ellos asocian ese calor a la falta de ventilación adecuada", añadió.

El 60% de los 27.000 habitantes de Amagá derivan directa o indirectamente su sustento de las minas de carbón de la zona, según la alcaldesa. Este es el segundo gran accidente en la mina San Fernando. El 14 de julio de 1977 murieron 86 mineros en un hecho similar, recordó Acevedo. Además, en noviembre de 2008 la mina se inundó, lo que dejó cinco muertos.