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El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, que falleció ayer viernes a los 87 años en la isla española de Lanzarote, Islas Canarias, fue un escritor rebelde, de prolífica imaginación y cercano a América Latina, continente con el que tuvo a veces relaciones polémicas.

Nació en noviembre de 1922 en la aldea de Azinhaga (centro de Portugal). Este hijo de campesinos sin tierra que emigraron a Lisboa abandonó el liceo a los 12 años para recibir una formación como cerrajero, un oficio que ejercería durante dos años.

Después de una primera novela en 1947, "Tierra de pecado", esperó 19 años para publicar su segundo libro, "Poemas posibles".

Mientras tanto, trabajó en la administración o en editoriales y colaboró con varios periódicos.

En 1969 se adhirió al Partido Comunista, en esa época clandestino, y participó en la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, que puso fin a la dictadura de Salazar.

Relaciones controvertidas con Cuba
Durante toda su vida tuvo relaciones apasionadas, pero siempre controvertidas, con la Cuba de Fidel Castro.

Cuando en 2003 se produjo en la isla el encarcelamiento de 75 disidentes y la ejecución, tras juicio sumario, de tres secuestradores de una embarcación, tuvo una primera reacción de muy moderado desacuerdo.

Sin embargo, poco después, en una carta pública que tituló "Hasta aquí he llegado", Saramago explicó ese mismo 2003 que "desde ahora en adelante, Cuba sigue su camino, yo me quedo. Cuba ha perdido mi confianza y ha defraudado mis ilusiones".

Pero pocos meses después diría al diario cubano Juventud Rebelde: "No he roto con Cuba. Sigo siendo un amigo de Cuba, pero me reservo el derecho de decir lo que pienso, y decirlo cuando entienda que debo decirlo".

En defensa de Cardenal

En 2008, Saramago salió en defensa del escritor y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, marginado y perseguido por el régimen sandinista.

Al mismo tiempo, arremetió contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a quien acusó de tener "mala conciencia" y de ser "indigno de su propio pasado" revolucionario.

Del presidente venezolano Hugo Chávez dijo en 2007 que tiene "métodos (que) pueden ser discutidos", aunque afirmó que "Chávez no es ningún problema" y que es un "hombre que ama a su pueblo"

En el ámbito literario, Saramago alcanzó la celebridad recién en 1982, con 60 años, con "Memorial del convento", una novela de amor situada en el siglo XVIII. Previamente, su segunda novela, "Manual de pintura y caligrafía", había sido publicada en 1977.

Su libro “escandaloso”

En 1992 provocó un escándalo en Portugal con "El Evangelio según Jesucristo", donde describía a Jesús perdiendo su virginidad con María Magdalena, y siendo utilizado por Dios para extender su dominación en el mundo. A partir de ese momento, Saramago dejó su país y se instaló en el archipiélago español de las Canarias.

En agosto de 2008, apenas repuesto de una grave neumonía, publicó "El viaje del elefante", seguido el año siguiente por "Caín", que describía de forma irónica el relato bíblico del asesinato de Abel por su hermano Caín.

Durante la presentación de ese libro, Saramago, que se describía a sí mismo como "un comunista libertario", causó nuevamente una polémica al calificar a la Biblia de "manual de malas costumbres".

En 60 años, José Saramago publicó unas 30 obras: novelas, poesía, ensayos y obras de teatro.

Ramírez: “La conciencia de la literatura”
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez dijo a Acan-Efe que el literato portugués José Saramago "fue la conciencia de la literatura", "un juez severo de su época" y alguien "capaz de aguarle la fiesta a cualquiera porque no tenía pelos en la lengua".

"José Saramago fue la conciencia de la literatura, una voz con consecuencia. En una época en que la palabra compromiso ha perdido todo su significado, él se lo siguió dando, haciéndonos recordar que detrás de las palabras del escritor hay una responsabilidad con lo que se dice, y con lo que se hace", señaló Ramírez, en una declaración escrita enviada a Acan-Efe.

El autor de más de 30 libros, entre ellos ocho novelas, agregó que el escritor luso, para comprometerse de esa manera, tenía que ser un inconforme. "Inconforme hasta la impertinencia, capaz de aguarle la fiesta a cualquiera porque no tenía pelos en la lengua", añadió el autor de "Margarita, está linda la mar", por el que obtuvo el Premio Alfaguara de Novela en 1998.

Cardenal: “Saramago, un comunista profundamente honesto”
Mientras, el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal afirmó que el escritor portugués José Saramago, era "un bello ser humano" y un "comunista profundamente honesto". "Era un gran escritor, merecedor como pocos del gran Premio Nobel (de Literatura), pero además un bello ser humano, un comunista profundamente honesto, defensor de todas las buenas causas, un hombre humilde", señaló Cardenal en una declaración enviada por correo electrónico.

Cardenal, propuesto al Premio Nobel de Literatura 2010 por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España, confesó que Saramago, de quien lamentó su muerte "como todo el mundo", fue "muy cariñoso" con él.

El planeta lamenta ceguera de un mundo sin José Saramago
En tanto, las reacciones no se hicieron esperar en Latinoamérica, España y otros países del planeta.

El mundo quedó más ciego tras la muerte de José Saramago, dijo el director brasileño Fernando Meirelles, ejemplificando así con una de las obras más emblemáticas del escritor portugués, "Ensayo sobre la ceguera", el pesar que enlutó este viernes al mundo intelectual.

"La lucidez en aquel grado es un privilegio de pocos, no consigo escapar al cliché, pero definitivamente el mundo quedó todavía más burro y más ciego hoy", afirmó Meirelles, quien llevó al cine en 2008 "Ensayo sobre la ceguera" bajo el título "Blindness".

La Academia Brasileña de las Letras (ABL) anunció que guardará tres días de luto en memoria de Saramago; y la secretaria general de la institución, Ana María Machado, definió a este prolífico autor como "un sabio, un gran escritor, un ser humano de primera grandeza".

"Su muerte fue una gran pérdida para la literatura de lengua portuguesa y también para la literatura mundial", dijo el escritor Moacy Scliar, uno de los autores más representativos de la literatura brasileña actual.

España también fue profusa en mensajes de condolencias, desde el presidente de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hasta el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy.

"Mi querida amiga, querida Pilar", escribió Zapatero en un telegrama a la viuda, "quiero expresarte mi profundo sentimiento de condolencia por la muerte de José Saramago, escritor de lengua y alma hermanas, cuya palabra (...) le ha convertido muy a menudo en la voz de los más débiles".

Autor universal

Mientras, Rajoy, en su nota de pésame a la familia, se refirió a Saramago como un "amigo sentido de España" y un "autor universal".

Asimismo lo hicieron la ministra de Cultura española, Ángeles González-Sinde, quien recordó la fuerte conciencia social del autor de "El Evangelio según Jesucristo", y la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel.

En Cuba, los intelectuales elogiaron a Saramago, de actitud siempre provocadora --a menudo con la Iglesia--, como un escritor que fue consecuente con su ideología de izquierda.

"Siempre sin pelos en la lengua (...), apoyó numerosas causas en favor de los más débiles y de los derechos humanos", dijo la televisión cubana, haciéndose eco de Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas; y de Pablo Armando Fernández, Premio Nacional de Poesía, quienes elogiaron el fiel compromiso con la izquierda del autor de "Memorial del convento".

No obstante, este compromiso no dejó de ser crítico. Saramago selló su distanciamiento político con La Habana tras la condena en 2003 de 75 disidentes. También defendió al escritor nicaragüense Ernesto Cardenal, marginado y perseguido por el régimen sandinista; y acusó al presidente de izquierda Daniel Ortega de ser "indigno de su propio pasado" revolucionario.

La izquierda mexicana consideró que la muerte de Saramago silencia una voz contra la injusticia, según una nota del Partido Revolucionario Democrático en la que el escritor es señalado no solamente como "un gran orgullo de los portugueses, sino de los excluidos en todo el mundo".

Y desde Uruguay, uno de los más afamados expositores de las letras rioplatenses, Eduardo Galeano, dijo a AFP que en este mundo hay finales que son también comienzos, muertes que son nacimientos".

Dario Fo: “una noticia horrible”

“Una noticia horrible. Todavía no me lo creo”, expresó Dario Fo por medio del hilo telefónico. El actor y escritor italiano (Varese, 1926), Premio Nobel de la Literatura en 1997, está a punto de emprender otra tarde de ensayos en Parma, pero no quiere renunciar a recordar al amigo que acaba de morir. “José y yo no sólo éramos compañeros de trabajo.

Éramos amigos de verdad”, afirma. “Nos veíamos a menudo, con Franca (Rame, pareja sentimental y artística de Dario Fo) y su mujer, Pilar del Río. Pasamos muchos bonitos momentos todos juntos”.

La última vez fue hace dos años en Granada, con ocasión de un premio otorgado a ambos y que, de común acuerdo, devolvieron a la Isla canaria del Hierro, para que la administración local procediera con su proyecto de hacerla 100% eco sostenible. “Él vino a Italia a presentar su último libro el año pasado, pero yo no estaba y así no volví a verle nunca más”.