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  • AFP

El banco central de China afirmó hoy que flexibilizará la tasa cambiaria del yuan, lo que según los analistas indica que Pekín está dispuesto a suprimir el anclaje con el dólar y a permitir la apreciación de su divisa, tan reclamada por sus socios comerciales.

"El Banco Central de China decidió continuar apoyando la reforma del mecanismo de la tasa de cambio del RMB (renminbi, otro nombre del yuan que significa 'moneda del pueblo') y reforzar la flexibilidad de la tasa de cambio del RMB", afirmó la entidad en su página web. El Banco Popular de China advirtió sin embargo que no existen las bases para "grandes variaciones", dando a entender que los legisladores mantendrán su férreo control sobre el valor del yuan.

Este anuncio llega una semana antes del comienzo del G20 (que agrupa a los principales países ricos y emergentes) en Toronto, en un momento en que aumenta la presión para que Pekín vuelva a un sistema cambiario que posibilite la apreciación de su divisa. Los socios comerciales de China estiman que el yuan está infravalorado, lo que permite a Pekín exportar sus productos a precios más baratos.

Apoyo a una "economía mundial equilibrada"
Las reacciones a la noticia no se hicieron esperar, especialmente desde Estados Unidos. Esta medida "puede ayudar a salvaguardar la recuperación económica y contribuir a una economía global más equilibrada", afirmó el presidente estadounidense Barack Obama en un comunicado.

"Una aplicación dinámica (de esa decisión) será una contribución positiva a un crecimiento mundial fuerte y equilibrado", había afirmado anteriormente el secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner.

China, cuya economía depende de las exportaciones, tiene anclada su divisa en unos 6,8 dólares desde julio de 2008 para ayudar a la industria manufacturera, golpeada por la crisis financiera, y conservar los puestos de trabajo en un sector que emplea a decenas de millones de personas. Actualmente, el yuan puede fluctuar solamente un 0,5% hacia arriba o hacia abajo. Esta política cambiaria es una importante fuente de fricción entre Washington y Pekín.

En 2005, China había flexibilizado su tasa cambiaria y permitido que el yuan se apreciase un 20% respecto al dólar hasta julio de 2008. También el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, dio la bienvenida a la decisión china de "volver al régimen de flotación controlada previo a la crisis financiera global. Añadió que un yuan "más fuerte" se ajusta al proceso de evaluación mutua que los países del Grupo de los 20 discutirán en Toronto la semana próxima. Asimismo, la decisión "ayudará a aumentar los ingresos de los hogares chinos y dará incentivos de inversión a las industrias que sirven a los consumidores chinos", señaló Strauss-Kahn.

Un consejero del banco central chino, Li Daukui, citado por la agencia estadounidense de información económica Dow Jones Newswires, afirmó que este anuncio marca el fin de la tasa de cambio fija pero afirmó no saber cuándo se ampliará el margen de fluctuación. Esta decisión no tiene ninguna vinculación directa con la cumbre del G20, afirmó Li, miembro del comité de política monetaria del banco central de Pekín. "Creo que están diciendo que este es básicamente el fin del anclaje y que volverán al sistema de 2005, lo que significará una apreciación gradual del yuan", afirmó un analista basado en Pekín que pidió el anonimato.

Según Wang Qing, economista de Morgan Stanley, esta decisión representa "una vuelta al régimen anterior a la crisis".