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  • AFP

Las autoridades kirguisas prometieron hoy al enviado estadounidense investigar las sangrientas violencias étnicas que aquejan a Kirguistán y anunciaron que prolongaban el estado de emergencia en el sur del país en donde sigue latente el temor a nuevos enfrentamientos. "Miembros del gobierno interino me aseguraron su intención de lanzar una investigación" sobre los disturbios, declaró a la prensa en Biskek Robert Blake, subsecretario de Estado norteamericano a cargo de Asia Central y del Sur, tras un encuentro con dirigentes kirguisos. "Una investigación de este estilo tiene que ser completada por una investigación internacional llevada a cabo por un organismo internacional creíble", agregó.

Estas medidas permitirán "prevenir tales violencias en un futuro" y "asegurar las condiciones para el regreso seguro y voluntario de los 110.000 refugiados en Uzbekistán" y los "300.000 desplazados" en el interior del país, agregó Blake. De momento, apenas poco más de 4.500 refugiados regresaron de Uzbekistán, según los guardias fronterizos kirguisos.

El enviado estadounidense subrayó que Washington no estudia enviar tropas para garantizar la paz en este pequeño país de Asia Central, cuya estabilidad es crucial para las operaciones de Estados Unidos en Afganistán, pero confirmó una partida de 32 millones de dólares en ayuda humanitaria para las víctimas de las violencias.

Hasta 2.000 muertos en choques
Los choques entre las comunidades kirguisa y uzbeka (minoritaria) que estallaron la noche del 10 de junio en Osh, segunda ciudad del país, extendiéndose a la región vecina de Yalalabad, dejaron hasta 2.000 muertos admitió la presidenta interina Rosa Otunbayeva.

Hoy, las autoridades prolongaron hasta el 25 de junio el estado de emergencia en Osh y en su región en donde los habitantes temen nuevos enfrentamientos. Los puestos de control del ejército y de la policía aún estaban presentes en varios puntos de la ciudad, en las inmediaciones de los barrios uzbekos.

El paso a la mayoría de las calles por las que se accede a los distritos uzbekos de la ciudad seguía bloqueado por troncos de árboles, coches quemados y contenedores. Es justamente la promesa hecha ayer por la presidenta interina de levantar todas las barricadas la que hizo temer a los uzbekos nuevas violencias, que acusaron además a los militares de haber participado en ellas.

Los recientes enfrentamientos fueron los peores registrados en este empobrecido Estado de Asia Central desde la desintegración de la Unión Soviética. Las víctimas de estos choques han dicho que había sido una campaña brutal orquestada por las milicias armadas de kirguisos que tomaron como blanco a los uzbekos, que representan en torno al 14% de los 5,3 millones de habitantes del país.

ONU llama a asistir a más de un millón de personas
Ayer, Naciones Unidas hizo un llamamiento humanitario urgente para asistir a más de un millón de personas afectadas por los enfrentamientos interétnicos. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, pidió un fondo de urgencia de 71 millones de dólares para la ayuda humanitaria en Kirguistán y anunció que hará la semana que viene un llamamiento por separado para el vecino Uzbekistán, donde decenas de miles de personas han huido de la violencia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) de Naciones Unidas estima que los choques "han afectado directa o indirectamente" a un millón de personas en esta ex república soviética de Asia Central (unos 300.000 refugiados que se vieron obligados a cruzar la frontera con Uzbekistán y otros 700.000 desplazados internos).