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Indígenas de la Amazonia iniciaron ayer lunes una marcha desde la ciudad de Trinidad (noreste de Bolivia) hacia La Paz, para reclamar más recursos al presidente Evo Morales, aunque el gobierno denunció que es una protesta orquestada por los Estados Unidos.

Unas 500 personas de todos los pueblos indígenas del oriente boliviano están en la caminata, dijo a la AFP el líder de la Central Indígena de Pueblos del Oriente Boliviano (CIDOB), Adolfo Chávez, entidad que agrupa a los aborígenes de la región hasta ahora estrechos aliados del oficialismo.

Los indios viven en la región amazónica desde tiempos milenarios y representan a una veintena de pueblos -entre ellos chimanes, ayoreos, chiquitanos, movimas y moxeños- que suman en total unas 300.000 personas en un país que cuenta con 10 millones de habitantes.

Chávez indicó que en los últimos meses elevaron propuestas para que el presidente Morales atienda sus pedidos, pero que hasta ahora no han recibido ninguna respuesta positiva.

“Esta marcha es para que el gobierno atienda nuestras demandas, no puede haber autonomía indígena sin competencias claras ni recursos económicos”, aseveró el líder indígena.

Respeto a consulta indígena
Explicó que entre otros reclamos figuran la elaboración de nuevas delimitaciones de sus territorios y el respeto a la consulta indígena, un procedimiento clave para autorizar explotaciones mineras o petroleras, además de la construcción de carreteras.

Estos procesos de consulta han bloqueado algunos proyectos petroleros en Bolivia, como el que pretende desarrollar la empresa binacional petroandina (entre la venezolana PDVSA y la boliviana YPFB), en el norte de La Paz, donde los indígenas temen daño a su hábitat.

Poco antes de que comenzara la caminata, el presidente Morales reiteró su denuncia, que detrás de la protesta está la agencia estadounidense de ayuda USAID y ONG ligadas a ella.

“Estamos detectando, no estamos durmiendo, USAID, nuevamente los gringos, están detrás de algunos dirigentes del campo y de la ciudades”, dijo Morales el domingo, dos semanas después de amenazar con expulsar a esta agencia que ayuda al país andino con aproximadamente 100 millones de dólares al año en programas sociales.

Morales ya expulsó en septiembre de 2008 al embajador de EE.UU. Phillip Goldberg, a quien acusó de haber apoyado un supuesto complot de la derecha criolla, lo que fue negado por Washington.

A fines de ese año también ordenó la salida de la Agencia Antidrogas DEA, que prestaba ayuda económica, logística y de inteligencia a la lucha contra el narcotráfico, lo que deterioró las relaciones diplomáticas entre los dos países.