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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, lanzó ayer duras críticas contra el movimiento indígena de su país, por oponerse a la extracción de petróleo y minerales en sus territorios, y hacer oposición con fundamentalismos ecologistas.

“No podemos dejar de explotar para solventar el desarrollo”, dijo el mandatario durante la Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), por los indígenas y negros en la ciudad andina de Otavalo, 60 kilómetros al norte de Quito, y apuntó que algunos líderes nativos propugnan “fundamentalismos ecologistas” para rechazar la extracción.

Correa cuestionó posiciones extremistas de los nativos ecuatorianos que representan un 35% de la población de 14,2 millones de habitantes y que participaron en el derrocamiento de los presidentes Abdalá Bucaram, (febrero de 1997) y Jamil Mahuad, (enero de 2000).

“No podemos ser mendigos sentados en un saco de oro porque nos mantiene en la pobreza el retraso y nos inmoviliza. Hay que desarrollar el potencial extractivo”, manifestó el gobernante en la cita presidencial del ALBA, a la que asistieron sus homólogos de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales.

En ocasión del encuentro -en el que también participan delegados de los otros países integrantes del ALBA: Cuba, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica, y San Vicente y las Granadinas-, miembros de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) realizaron una protesta en Otavalo.

Protestas fuera de la Cumbre
Al respecto, Correa señaló que los nativos protagonizaron “ciertos incidentes” en las afueras de la sede de la Cumbre y los acusó de dejarse influenciar por “gringitos” estadounidenses para no permitir la explotación de recursos naturales y de pretender desestabilizar a su gobierno.

“Aprovechemos lo recursos para salir de la pobreza”, sentenció el presidente socialista y apuntó que la violencia no es el camino.

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