•   SAN SALVADOR / EFE  |
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El incendio de un autobús que transportaba pasajeros, fue venganza de una pandilla contra un grupo rival y la decisión inicial no era hacer daño a los usuarios, informó ayer la prensa local, que cita a un alto funcionario de la Fiscalía de El Salvador.

“Aducen que en dicha ruta trabajan pandilleros o personas que tienen afinidad con pandilleros rivales”, dijo a La Prensa Gráfica, el jefe de la Unidad contra el Crimen Organizado de la Fiscalía, Rodolfo Delgado.

Según la versión periodística publicada ayer sábado, el ataque contra la unidad de transporte, que en principio incluía la agresión contra el conductor y el cobrador, se planificó en el velatorio de Óscar Armando Alvarado, a quien las autoridades identifican como miembro de la pandilla Mara 18.

Un día antes de la matanza en la casa comunal de la colonia Polanco, en el municipio de Mejicanos, norte de San Salvador, supuestos pandilleros que asistían al velatorio de Alvarado consideraron que su asesinato había sido cometido por una pandilla rival y había que tomar venganza, indicó el diario.

El incendio de la unidad colectiva causó la muerte de 14 personas, cuyos cadáveres estaban carbonizados en el acto, y otras dos personas fallecieron días después en un hospital capitalino.

Momentos antes de este crimen, otras tres personas, entre ellas dos niñas, murieron tiroteadas en el interior de otro autobús, aunque sobre este hecho la Policía no reporta capturas ni relación con el incendio.

Delgado dijo que el delito fue planificado por cinco pandilleros de la Mara 18 y que cuatro más lo ejecutaron, aunque no reveló si todos están en el grupo de 12 que la Policía ha detenido por la matanza.

El fiscal indicó que quemar la unidad con los pasajeros “fue una decisión de segundos”, ya que no estaba planificado el incendio del vehículo.

“Fue adoptada en ese momento porque inicialmente se hablaba de interceptar un microbús, y posteriormente atentar contra la vida del motorista y el cobrador”, sostuvo el jefe fiscal.