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  • Agencias

Lahore, segunda ciudad de Pakistán, se encontraba hoy en estado de alerta máxima, un día después de un triple atentado suicida en un mausoleo sufí repleto de peregrinos musulmanes, que causó la muerte a 42 personas y dejó heridas a 175.

Los talibanes, vinculados a Al Qaida y a grupos aliados paquistaníes, negaron estar implicados en los ataques. Sin embargo, Lahore, megalópolis de unos 10 millones de habitantes en el este del país, suele ser un blanco privilegiado para los ataques de los insurgentes. "No somos responsables de esos atentados, es un complot organizado por agencias secretas extranjeras, ustedes saben que no atacamos lugares públicos", afirmó hoy por teléfono y desde un lugar desconocido, Azam Tariq, portavoz del Movimiento de los Talibanes de Pakistán (TTP).

Unos 400 atentados y ataques han dejado casi 3.450 muertos en los últimos tres años en todo el país.

Dos kamikazes activaron su chaleco cargado de explosivos en el subterráneo donde numerosos peregrinos efectuaban sus abluciones antes de la oración, en el mausoleo, un gigantesco complejo en el centro de la histórica ciudad antigua. Un tercero suicida activó su bomba cuando la multitud -hombres, mujeres y niños-, presa del pánico, trataba de huir, según relataron testigos.

Un santo sufí descansa en el mausoleo
El mausoleo de Data Darbar contiene la tumba de un santo sufí, Data Ganj Bakhsh, que predicó el islam en Asia del sur en el siglo XI y murió en Lahore en 1077. Todos los jueves en la noche, miles de peregrinos se reunen en el mausoleo para honrar la memoria del santo. "En total, murieron 42 personas y 175 resultaron heridas", declaró Mazhar Ahmad, un alto responsable de los servicios de socorro de Lahore. "Había entre 2.000 y 2.500 personas en el mausoleo en el momento de los ataques suicidas", afirmó el guardián del lugar, Mian Mohammad Munir.

En los últimos meses, Lahore ha sufrido varios ataques terroristas. "Hemos puesto la ciudad en estado de alerta máxima", declaró esta mañana Mohammad Faisal Rana, un alto responsable de la policía y de los militares.

Hace un mes, el 28 de mayo, más de 80 personas murieron en Lahore en ataques simultáneos perpetrados por kamikazes fuertemente armados, miembros de dos mezquitas de una secta muy minoritaria del islam, los ahmadis. El 12 de marzo, un doble atentado suicida dirigido contra militares en Lahore dejó 57 muertos. Cuatro días antes, también en Lahore, un kamikaze al volante de un coche bomba pulverizó un cuartel de policía y mató a 15 uniformados y civiles.

Varios ataques precedentes en Lahore fueron reivindicados por el TTP, principal grupo de insurgentes islamistas, a las órdenes de Al Qaida desde su creación en diciembre de 2007, y asentado en las zonas tribales del noroeste, fronterizas con Afganistán. El TTP es el principal responsable de los atentados desde el verano de 2007 cuando, al unísono con Osama ben Laden en persona, decretó la yihad (guerra santa) contra Pakistán, aliado clave de Washington en su "guerra contra el terrorismo".

Faisal Shahzad, el estadounidense de origen paquistaní acusado de la autoría del atentado fallido del 1 de mayo en Time Square, en Nueva York, confesó que pasó 40 días en las zonas tribales con los talibanes, incluidos cinco días dedicados a aprender a fabricar bombas. El TTP reivindicó este intento de atentado.