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La operación militar de hace dos años que llevó a la muerte a “Raúl Reyes” en suelo ecuatoriano, fue el “sexto intento” de las autoridades colombianas contra este líder de la guerrilla de las FARC, reveló el presidente Álvaro Uribe en una entrevista que publicó ayer el diario “El Tiempo”.

“Cuando se dio de baja a ‘Raúl Reyes’ fue el sexto intento”, subrayó el gobernante al defender que durante su gestión de ocho años que terminará en dos semanas, no se improvisó ninguna acción de esta naturaleza.

“Por todas (las operaciones) luchamos durante mucho tiempo”, sostuvo Uribe, quien afirmó que desde su ascenso al poder en agosto de 2002 su obsesión fue el rescate de secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El propósito pudo cumplirse a partir de la muerte de “Reyes”, segundo al mando y portavoz internacional de esta guerrilla, según dijo Uribe el sábado durante el cierre de un ciclo de balance de su Gobierno.

El gobernante sostuvo que, con los resultados de la operación contra “Raúl Reyes”, se rompió el circuito de comunicaciones que “mantenía cautiva” a Íngrid Betancourt, secuestrada por las FARC en febrero de 2002 cuando promovía su aspiración presidencial.

La entonces rehén fue rescatada en julio de 2008 junto con otros 14 cautivos, entre ellos tres estadounidenses, mediante la llamada “Operación Jaque”, supuesta misión humanitaria en las selvas del departamento del Guaviare (sureste).

Dos años más tarde, a mediados del pasado junio, en la misma región, militares colombianos rescataron en la “Operación Camaleón” a otros cuatro rehenes, todos ellos miembros de la Fuerza Pública, incluido el general policial Luis Mendieta, oficial de más alto rango que estaba en poder de los insurgentes.