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  • AFP

Religiosos y políticos de El Salvador se mostraron divididos luego de que el presidente Mauricio Funes vetara un decreto legislativo que obligaba a leer la Biblia cada día en las escuelas como medida para atenuar la violencia provocada por la delincuencia.

Funes vetó ayer el polémico decreto 411, aprobado hace un mes por el Congreso con el rechazo de los diputados de la izquierda gobernante, y un sector evangélico acusó al mandatario de haber cedido a las presiones de la iglesia católica, que también se oponía a la lectura obligatoria de la Biblia.

"En el ámbito evangélico temíamos una decisión como la anunciada por el presidente Funes, por lo cual debo decir que no nos extraña ni asombra que el mandatario haya cedido a las presiones que supone 500 años de poder político religioso de la iglesia católica", señaló el pastor Carlos Rivas.

La Conferencia Episcopal había enviado una carta pública al mandatario para que vetara el decreto 411 y evitar "una lucha religiosa", pero Rivas sostuvo que la decisión de Funes es "una demostración del poder de incidencia de la jerarquía católica en las estructuras del poder político" salvadoreño.

Respeto a la libertad de culto
Por su parte, el obispo católico Rodrigo Cabrera declaró que el presidente "tomó una posición buena", con la cual "se seguirá respetando la libertad de culto". Para Cabrera, "sin romper" con lo establecido por la Constitución, se debe buscar que los jóvenes puedan leer la Biblia "bajo la orientación de una persona preparada y en un ambiente de fe".

En tanto, el pastor bautista Edgar López manifestó "aplaudir" la "sabia decisión" del mandatario, porque "al final Dios se glorificó porque la gente recordó que la Biblia es un libro que tiene cosas maravillosas". En similar tono se pronunció el pastor Mario Vega, de la Misión Cristiana Elim, al comentar que el presidente "está actuando conforme a la ley" porque "ha sido bien asesorado, pero requiere valentía".

Coronel retirado cuestiona veto
El veto fue cuestionado por el coronel retirado Antonio Almendáriz, quien como diputado evangélico se había convertido en el impulsor del decreto 411. "No lo acepto, yo voy a seguir, mientras Dios me dé vida, impulsando la palabra de Dios", declaró al Diario de Hoy este veterano de la guerra civil salvadoreña.

Para el diputado democristiano Rodolfo Parker, el proyecto fue promulgado con buenas intenciones pero adelantó que acatará el veto. "Nosotros lo hicimos como un gesto de buena fe, pero analizando el tema nos parece que (el veto) es la medida correcta, le damos la razón al presidente", comentó Parker.

Para superar el veto presidencial, el Congreso requiere una mayoría calificada de 56 votos (de un total de 84), que los grupos de la oposición de derecha no tienen, pues el oficialismo cuenta con 35 legisladores.