•   SAN SALVADOR /AFP  |
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Religiosos y políticos de El Salvador se mostraron divididos ayer miércoles, luego de que el presidente Mauricio Funes vetara un decreto legislativo que obligaba a leer la Biblia cada día en las escuelas como medida para atenuar la violencia provocada por la delincuencia.

Funes vetó el martes el polémico decreto 411, aprobado hace un mes por el Congreso con el rechazo de los diputados de la izquierda gobernante, y un sector evangélico acusó al mandatario de haber cedido a las presiones de la iglesia católica, que también se oponía a la lectura obligatoria de la Biblia.

“En el ámbito evangélico temíamos una decisión como la anunciada por el presidente Funes, por lo cual debo decir que no nos extraña ni asombra que el mandatario haya cedido a las presiones que supone 500 años de poder político religioso de la iglesia católica”, señaló el pastor Carlos Rivas en una nota enviada a la AFP.

La Conferencia Episcopal había enviado una carta pública al mandatario para que vetara el decreto 411 y evitar “una lucha religiosa”, pero Rivas sostuvo que la decisión de Funes es “una demostración del poder de incidencia de la jerarquía católica en las estructuras del poder político” salvadoreño.

Funes, al vetar el decreto el martes, dijo que lo había hecho porque era “inconstitucional”.

“Hago uso que la potestad de la Constitución de la República me concede en sus artículos 137 inciso primero y 138, vetando, por ser inconstitucional, el decreto legislativo número 411 de fecha uno de julio del presente año”, consignó un oficio enviado por Funes al Congreso.