•   NUEVA YORK / AFP  |
  •  |
  •  |
  • END

Un empleado descontento provocó una masacre ayer martes en una firma de distribución de vino y cerveza de Connecticut (noreste), al asesinar a ocho personas antes de suicidarse, según la Policía.

Los funcionarios policiales acudieron a la sede de Hartford Distributors en Manchester, en Connecticut, después de las 11 de la mañana con 30 minutos, en el momento del cambio de turno, cuando había unas 40 personas en su interior.

“Nueve personas, incluyendo el sospechoso, murieron durante el ataque”, indicó la Policía de Manchester. “En este momento estamos en el proceso de identificación de las víctimas y notificando a las familias”, agregó.

El atacante, que según los medios locales fue convocado por la gerencia debido a una cuestión disciplinaria, fue encontrado sin vida unos 40 minutos más tarde, luego de haber matado a ocho personas antes de suicidarse.

Dos heridos que fueron trasladados a un hospital local y “se espera que sobrevivan”, indicó la Policía en el comunicado.

Un miembro del sindicato Teamsters, John Hollis, citado por el diario Hartford Courant, dijo que el causante de la tragedia, Omar Thornton, de 34 años, había sido contratado hace poco tiempo en la empresa.

Problema de indisciplina

Según el gremialista, Thornton había sido convocado para una reunión por la dirección de Hartford Distributors a raíz de un problema de disciplina y el sindicato lo iba a acompañar para tratar de resolver el problema, agregó.

Una vecina del domicilio reciente del asesino en el barrio Enflied de Manchester, Joanne Hannah, dijo que su hija Kristi había salido con él durante unos ocho años.

Thornton se había quejado de ser discriminado en el trabajo por ser negro, según Hannah. Entre las víctimas identificadas figuran un miembro de la familia dueña de la empresa y algunos empleados.

El ataque ocurrió en momentos en que se producía un cambio de turno de trabajo, según el director de Marketing de la empresa, Brett Hollander citado por el rotativo.

Dos internados

Tres personas víctimas del incidente fueron internadas en el hospital de Hartford y una de ellas falleció camino al quirófano.

Poco después de la tragedia, testigos relataron que podía verse una columna de humo negro saliendo del depósito de la empresa donde ocurrieron los hechos. Tras la intervención de los bomberos el humo fue controlado.

Numerosos vehículos de la Brigada de Artificieros se hicieron presentes en el lugar para revisar el auto del
desaforado, según la Policía citada por el Courant.

El representante John Larson, de la localidad vecina de East Hartford y que dijo conocer personalmente a los dueños de la empresa familiar, visitó el lugar de los hechos a media mañana tras el tiroteo.

“La familia Hollander es probablemente una de las más respetadas de la comunidad judía de Hartford”, comentó Larson. “No había obra de caridad en la que no participaran”, agregó.