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  • AFP

El jefe de la fuerza fronteriza de Pakistán murió hoy en un atentado suicida ante su oficina que también se cobró la vida de otras dos personas en Peshawar, informó un ministro provincial, Bashir Bilur.

Los talibanes reivindicaron el atentado y amenazaron con cometer nuevos asesinatos. "Lo matamos nosotros, fue nuestro blanco (...), todos los oficiales que actúan contra nosotros tendrán la misma suerte", declaró por teléfono Azam Tariq, portavoz del Movimiento de los Talibanes de Pakistán. El jefe de la fuerza fronteriza de Pakistán, Sifwat Ghayoor, "estaba llevando a cabo diferentes operaciones contra nosotros (...), uno de nuestros hombres hizo este trabajo".

Poco antes, un ministro de la provincia de Jiber Pajtunjua, Bashir Bilur, detalló que "el blanco del ataque suicida era Sifwat Ghayoor, que pereció". "Estamos investigando si el suicida era uno o eran dos. También investigamos si iba a pie o en coche", añadió.

Según la policía, otras dos personas murieron y 11 resultaron heridas en el ataque, perpetrado frente a la oficina de Ghayoor.

Desconocen circunstancias del atentado
Las circunstancias del atentado seguían sin estar claras. "Parece que el atacante iba a pie. Tenía 13 ó 14 años, y se hizo estallar cerca del coche de Sifwat Ghayoor, aunque seguimos investigando", declaró el jefe de los artificieros de Peshawar, Shafqat Malik.

Tras el ataque, podía verse yaciente el cuerpo de lo que parecía ser un muchacho adolescente. La cabeza y las piernas estaban cortadas del tronco, constató un periodista. Sin embargo, otro testigo aseguró a la televisión Geo haber visto la explosión después de que un automóvil se acercó al vehículo en el que estaba Ghayoor.

El canal Express News retransmitió imágenes de una cámara de seguridad en la que podía verse un auto blanco circular lentamente antes del estallido. Una fuerte explosión se produjo cuando el auto se acercó a otros dos coches aparentemente estacionados a un lado de la calle.

Sifwat Ghayoor era un mando muy visible, al estar al frente de la fuerza fronteriza, encargada de asistir a otras fuerzas destacadas en operaciones militares contra los talibanes del noroeste de Pakistán. El occiso había sido con anterioridad jefe de la policía de Peshawar, capital del noroeste del país y blanco de algunos de los numerosos atentados de los insurgentes, que mataron a más de 3.500 personas en los últimos tres años.

Los atentados, atribuidos a los talibanes y a Al Qaida, han tenido como blanco a soldados, funcionarios y civiles en prácticamente todo el país desde que el ejército asaltó en julio de 2007 una mezquita en Islamabad, en la que se habían atrincherado militantes islamistas.

Buena parte de los atentados se ha producido en el noroeste y en las zonas fronterizas con Afganistán, donde 150.000 soldados internacionales combaten a los insurgentes talibanes.