•   BOGOTÁ / EFE  |
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Juan Manuel Santos cumplirá el próximo sábado su sueño de convertirse en presidente de Colombia, recorriendo en su juventud por distintos cargos públicos que le han permitido estar presente en grandes acontecimientos de la historia reciente de su país.

Su familia, amigos y hasta sus críticos reconocen que siempre ha tenido capacidad para llegar a la presidencia, e implementar lo que él mismo ha llamado la “prosperidad democrática” en un país marcado por una gran desigualdad social y económica.

Prueba de ello es que el escritor mexicano Carlos Fuentes, de forma premonitoria, relataba en su novela “La silla del águila” que Juan Manuel Santos era presidente en el año 2020.

Nadie duda que Santos ha trabajado día a día en ese proyecto, por eso cuando renunció en 2009 como ministro de Defensa, tras haber ideado los mayores golpes a las FARC en su historia, se auguró rápidamente que su siguiente puntada era la Casa de Nariño.

Desde Defensa organizó en 2008 el operativo en el que murió el número dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, Luis Edgar Devia, alias “Raúl Reyes”, en un bombardeo a un campamento guerrillero en Ecuador que causó otros 25 muertos.

Ese operativo llevó al presidente ecuatoriano, Rafael Correa a romper las relaciones con Colombia y a la justicia de Ecuador a abrir un proceso judicial contra Santos y que actualmente está en curso.

Desde ese cargo también desarrolló la operación “Jaque”, en donde los militares engañaron a las FARC y rescataron a 15 rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses.

Santos, asimismo inició las negociaciones con EU del acuerdo militar suscrito en 2009 por el que militares y asesores estadounidenses pueden usar siete bases colombianas para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

Su etapa como ministro estuvo marcada también por el escándalo de los “falsos positivos”, jóvenes asesinados por militares que los presentaron como guerrilleros muertos en combate para recibir beneficios como fines de semana libres.

Adicto al poder
Nacido en Bogotá el 10 de agosto de 1951, el nuevo presidente emprendió su carrera política en 1972 cuando representó durante nueve años a Colombia ante la Organización Internacional del Café en Londres.

A su regreso asumió el cargo de subdirector del diario “El Tiempo”, propiedad de su familia y que después vendió la mayoría de las acciones al grupo español Planeta.

En 1991 fue designado por el Presidente César Gaviria como primer ministro de Comercio Exterior, desde donde impulsó acuerdos comerciales con distintos países.

De 1995 a 1997 formó parte del triunvirato que dirigió al Partido Liberal y presentó por primera vez una precandidatura a la Presidencia.

Durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), Santos ejerció como ministro de Hacienda y Crédito Público y le tocó sortear una grave crisis económica.

En 2004 se apartó del Partido Liberal para respaldar a Uribe, y fue uno de los creadores del Partido de la U, la fuerza política que ganó las legislativas de 2006 y 2010.

De sus años en la Armada, como cadete guarda la costumbre de hacer deporte a diario, y es un aficionado al póquer y acostumbra hacer grandes apuestas.

Santos es sobre todo es un adicto al poder con el que convive desde niño, ya que su tío-abuelo fue presidente, ambiente en el que se siente como pez en el agua pese a tu timidez.

Está casado con María Clemencia Rodríguez y padre de María Antonia, Martín y Esteban. El presidente electo estudió Economía y Administración de Empresas en la Universidad de Kansas, Desarrollo Económico y Administración Pública en la Escuela de Economía de Londres y en la Universidad de Harvard, y es Doctor en Leyes.

Fue becado por las fundaciones Fulbright y Newmann y ejerció como profesor de Economía Política en la Universidad de los Andes, en Bogotá.

Es autor de varios libros, entre ellos uno sobre “La Tercera Vía”, que escribió junto al ex primer ministro británico Tony Blair, y creó en Colombia la Fundación Buen Gobierno