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  • AFP

El gobierno de Pakistán decretó hoy la alerta roja debido a la agravación de las inundaciones en el noroeste del país, que cubrían el corazón agrícola y provocaban la evacuación de doce millones de personas en el sur, en tanto que la vecina India se veía afectada también por las lluvias.

La Agencia Nacional de Gestión de Catástrofes (NDMA) anunció que "las inundaciones afectaron a 12 millones de personas" en las provincias de Punyab (centro) y Jiber Pajtunjua (noroeste), aseguró en Islamabad el director de la NDMA, Nadeem Ahmad.

La catástrofe que ha golpeado el noroeste de Pakistán desde hace una semana ha dejado hasta ahora según Naciones Unidas un saldo de 1.600 muertos y 4.5 millones de damnificados. "Las lluvias de monzón continúan en todo Pakistán y no hay señales de que vayan a parar", señaló la portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Melissa Fleming.

Los servicios meteorológicos paquistaníes lanzaron la alerta roja debido a la amenaza "inminente" y "extrema" de inundaciones en la provincia del Sind, especialmente en la fértil región agrícola de Kacha, a orillas del río Indo. "Al menos once distritos están amenazados por las inundaciones en el Sind, donde más de 500.000 personas debieron ser evacuadas hacia lugares más seguros", según Naciones Unidas.

252 mil viviendas destruidas
Más de 252.000 viviendas podrían estar destruidas en el noroeste y el centro de Pakistán, golpeados antes que el Sind, y varias semanas serán necesarias para que las centrales eléctricas y otras obras de infraestructura funcionen normalmente.

Según el ministro responsable de la irrigación en el Sind, Jam Saifullah Dharejo, cientos de pueblos en la provincia se encuentran inundados y la represa de Sukkur ha sido reforzada, con el objetivo de que resista a la creciente. "Unas 200.000 personas han sido evacuadas y en este momento estamos obligando a a quienes no querían dejar la zona", añadió.

Más al norte, en el Pendjab, miles de personas huían de sus aldeas inundadas, caminando descalzas entre el agua bajo lluvias torrenciales, con sus bienes amontonados sobre burros y coches, según constató un periodista en el lugar.

Las autoridades de Pendjab temían especialmente que se produjera una ruptura en alguna de las represas cercanas a la ciudad de Kot Addu, una zona ya transformada en un lago gigante a causa de la lluvia. Como medida de precaución, las autoridades suspendieron ciertas operaciones en algunas de las centrales eléctricas de Kot Addu y del noroeste, lo que amenazaba una parte del suministro energético del país, que no produce sino el 80% de la electricidad que necesita.

Fondo especial para resolver la crisis
El jefe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA) en Pakistán, Manuel Bessler, se refirió a la situación como una "catástrofe mayor".

Entre tanto, el enviado especial de la ONU, Jean-Maurice Ripert, indicó que se haría un llamado para lanzar un fondo especial que permita responder a la crisis, y advirtió sobre el riesgo de epidemias debido a la falta de agua potable.

Estados Unidos prometió ya una ayuda de 35 millones de dólares a las víctimas de las inundaciones. Muchas organizaciones caritativas musulmanas, algunas de ellas sospechadas de tener vínculos con grupos armados islamistas, se han desplegado igualmente a las zonas afectadas.

Mientras tanto, los damnificados continuaban cuestionando a las autoridades, incapaces según ellos de socorrerlos, y poniendo presión sobre un gobierno ya en dificultades a causa de la insurgencia talibán y de la crisis económica. Las críticas estaban dirigidas especialmente contra el presidente Asif Ali Zardari, que seguía su gira en Europa.

Estragos en India
Las fuertes precipitaciones en la región también provocaron inundaciones en la vecina India, dejando al menos 103 muertos y 400 de heridos en Leh, la ciudad más importante de la región del Himalaya de Ladakh, indicó la policía local. Decenas de personas estaban desaparecidas, añadió.

Ladakh, una región montañosa de mayoría budista -situada al sureste del Cachemira, de mayoría musulmana-, atrae cada año un gran número de turistas aficionados al senderismo. Ubicada a unos 3.500 metros por encima del nivel del mar, la ciudad de Leh, punto central de las excursiones turísticas, está rodeada de zonas desérticas, y las fuertes precipitaciones son muy infrecuentes.

Según el portavoz de la policía, las inundaciones cortaron las carreteras alrededor de Leh, y en particular la principal vía entre Srinagar, la capital veraniega de Cachemira, y Manali, muy popular entre los turistas.