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El retorno del líder cubano Fidel Castro al Parlamento tras cuatro años de enfermedad reafirmó su nuevo rol centrado en la agenda internacional, dejando la política doméstica a su hermano Raúl, impulsor de un lento proceso de cambios en la isla. En una sesión cargada de simbolismo, el ex presidente, quien cumplirá 84 años el viernes, alertó ayer a los diputados del peligro de una guerra nuclear si Estados Unidos e Israel atacan a Irán, sin mencionar una palabra sobre política interna.

“La ventaja de Obama es que no es un Nixon; Nixon era un cínico. Ese país ha tenido presidentes que muchos de ellos son cínicos, otros ignorantes”, afirmó el líder comunista, quien estuvo acompañado de su esposa Dalia Soto del Valle.

Castro, quien el 31 de julio de 2006 dejó el poder a su hermano por una grave crisis de salud, explicó en la reunión, transmitida en vivo a Cuba y otros países, su interés de hacer conciencia, persuadir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y seguir escribiendo sus memorias, cuyo primer volumen presentó hace una semana. "Me iba a quedar sin trabajo, porque para mi lo más importante era esta reunión de la Asamblea. Es la cumbre del esfuerzo que he venido haciendo (...), como cosa importante, excepto algunas que surjan, como tareas, el lanzamiento del libro y por ahora no tengo nada más que hacer. Me sobra tiempo", comentó.

Nada sobre política doméstica
Aunque conserva su escaño y el poderoso cargo de primer secretario del Partido Comunista, Fidel Castro tuvo en el último mes una decena de encuentros con intelectuales, políticos, jóvenes y científicos, exclusivamente para hablar de Irán, sin opinar de la situación del país, lo que llama la atención a los cubanos.

Su intensa actividad pública comenzó precisamente el 7 de julio cuando salió de su retiro médico en momentos en que se anunció la liberación de 52 presos políticos, lo que fue interpetrado por algunos analistas como un aval a la decisión de Raúl, y por otros como una reafirmación de protagonismo frente a su hermano.

El máximo líder de la revolución tampoco asistió a la sesión del Parlamento del domingo pasado, centrada en la crisis económica del país, y en la cual Raúl Castro anunció medidas para paliarla, como una mayor apertura a los pequeños negocios privados. En su discurso de ese día, Raúl descartó una "lucha de tendencias" en la decisión de cambios en la isla: "Aunque les duela a los enemigos, nuestra unidad es hoy más sólida que nunca".

Niegan división entre hermanos
Cuando asumió formalmente la presidencia en febrero de 2008 al renunciar Fidel, Raúl aseguró que le consultaría las decisiones importantes, y emprendió una serie de cambios, aunque más lentos y tímidos que los esperados por la población. Diputados que asistieron a la sesión de ayer negaron una división entre los hermanos o que Fidel influya en la lentitud de los cambios o busque opacar a Raúl.

"El nunca ha salido (de la vida política cubana). Fidel siempre ha estado latente (...) siempre ha sido un respaldo y grande para todos, para el propio Raul Castro", afirmó el diputado Omar González, presidente del Instituto de Cine.

Durante su convalencia, Castro ha escrito más de 280 artículos de prensa sobre los problemas del medio ambiente, la crisis económica internacional, el peligro de extinción de la especie y principalmente la política "agresiva del imperio", apartándose cada vez más de la política interna. "Ahora está sólo para lo internacional. Me hubiera gustado que hablara algo más para los cubanos, pero su labor es importante y está claro que Raúl está en lo de acá, viendo como arreglar la situación", sostuvo Luisa Hernández, maestra retirada de 65 años.

Una serie de señales refuerzan la línea. Fidel vistió de uniforme verde olivo pero sin insignias de Comandante en Jefe -emblema de poder y liderazgo-, mientras Raúl Castro, de guayabera blanca, escuchó en total silencio durante la hora y media que su hermanó habló de la inminencia del "holocausto" nuclear.

Segundos antes de que Fidel entrara caminando a paso lento al plenario, su silla, que permaneció vacía estos cuatro años de ausencia, fue colocada pero en un puesto diferente al que siempre ocupó. Esta vez no al lado de Raúl sino del jefe del Parlamento, como invitado especial.