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  • AFP

El presidente ruso, Dimitri Medvedev, efectuó hoy una visita sorpresa a la región rebelde georgiana de Abjasia, coincidiendo con el segundo aniversario del estallido de la guerra que enfrentó a Moscú y Tiflis en este territorio, provocando la condena de Georgia.

En su visita, Medvedev aseguró al líder abjasio, Sergei Bagapsh, que Rusia apoya a la región secesionista y que no se arrepentía de haber reconocido la independencia de Abjasia. Tras la guerra de agosto de 2008, Moscú reconoció a Abjasia y a Osetia del Sur -otra región secesionista- como Estados independientes, una decisión que fue imitada por un puñado de países y condenada por Occidente.

"No fue una decisión simple", señaló Medvedev. "Pero el tiempo ha mostrado que fue la decisión correcta. La existencia de los pueblos de Osetia del Sur y de Abjasia estaba bajo peligro". "Si la decisión no hubiese sido tomada, la situación sería completamente diferente ahora", añadió el presidente.

En agosto de 2008, las fuerzas rusas entraron en territorio georgiano después de que el ejército de Georgia interviniese en Osetia del Sur, y posteriormente en Abjasia, en un intento de arrebatar su control a los rebeldes. Georgia, que -al igual que la mayoría de la comunidad internacional- insiste en que la región es una parte integral de su territorio, respondió que más le valdría a Medvedev preocuparse por los incendios forestales que devastan a Rusia.

Medvedev debería enfocarse "en sus problemas domésticos"
"Creo que sería mejor que el presidente ruso se concentrara en sus problemas domésticos. Creo que tal vez intenta desviar la atención", indicó el ministro de Reintegración y primer ministro encargado, Temur Yakobashvili. "Estos territorios están reconocidos como territorios ocupados y este tipo de viajes no lo cambiarán ni añadirán nada positivo a la región", añadió.

Medvedev visitó la sala de conciertos y una escuela construida con fondos rusos en Sujumi, la ciudad más importante de Abjasia. "Si no hubiésemos reconocido a Abjasia y a Osetia del Sur no estaríamos aquí tomando café. Muy probablemente hubiese habido un conflicto largo y sangriento. Hemos evitado un baño de sangre", indicó el presidente ruso.

Tras la desintegración de la Unión Soviética, grupos separatistas abjasios y las fuerzas georgianas protagonizaron una guerra civil que dejó varios miles de muertos y a unas 250.000 personas, en su mayoría georgianos, como refugiados.

Desde que Rusia reconoció su independencia, Abjasia ha recibido una significativa ayuda económica de Moscú y se ha beneficiado de la visita de miles de turistas rusos. Sin embargo, su economía adolece de la falta de reconocimiento internacional. Apenas tres países secundaron a Moscú -Nicaragua, Venezuela y la pequeña isla de Naurú, en el océano Pacífico- en tanto que la mayoría de países occidentales la rechazaron.