•   PEKIN / EFE  |
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Los muertos por el alud de barro que el domingo sepultó una comarca de la provincia noroccidental china de Gansu aumentó a 1.117, mientras que 627 residentes continúan desaparecidos, según el último informe de las autoridades locales.

El Buró de Asuntos Civiles de la provincia señaló en un comunicado que 567 supervivientes han recibido tratamiento médico y que otros 64 se encuentran gravemente heridos en Zhouqu, donde un 30% de la población es tibetana.

Un total de 45.000 personas han sido evacuadas de la zona ante el peligro de nuevos aludes de barro y escombros, debido al pronóstico de lluvias que dificultan las labores de rescate que realizan unos 10.000 efectivos.

A pesar de que el alud de Zhouqu ha sepultado a la mitad de los 3.400 muertos y desaparecidos que han dejado las lluvias monzónicas desde mayo y de que las posibilidades de encontrar supervivientes se desvanece, todavía se producen milagros como el rescate de un sordo de 50 años llamado Wang Dianlan, después de 81 horas sepultado.

El primer ministro Wen Jiabao ha visitado la zona afectada, donde además el barro ha formado un lago artificial que amenaza con desbordarse, aunque los soldados han conseguido drenarlo hasta reducir el riesgo, aseguró el viceministro de Recursos del Agua, Jiao Yong, en rueda de prensa en Pekín.

Temor a epidemias
La fetidez de los cadáveres insepultos, la contaminación del agua y la insistencia de los supervivientes por recuperar sus objetos de valor entre los escombros suponen un grave peligro para su salud y algunos de ellos han empezado a padecer diarreas, según explicaron los médicos locales al diario oficial “China Daily”.

No obstante, el subdirector de emergencias del Ministerio de Sanidad, Zhang Guoxin, aseguró en Pekín que no se han detectado brotes epidémicos en la zona, donde han sido enviados cerca de 800 médicos.

Un área de 310.000 metros cuadrados ha sido esterilizada para atajar posibles epidemias, agregó Zhang. El viceministro Jiao rechazó también las críticas que señalan que la catástrofe podría haberse evitado y que ha sido provocada por la explotación extrema de la zona, situada en la prefectura tibetana de Gannan y a orillas del río Bailong.

“Los masivos aludes han sido causados por condiciones climáticas extremas”, aseguró Jiao Yong al ser preguntado por los peligros de las construcciones ilegales en las riberas del Bailong.

Zhouqu ha padecido 9 meses de sequía, por lo que las repentinas lluvias de 97 milímetros en 40 minutos fueron las causantes del masivo alud, aseguró Jiao, quien no obstante reconoció el riesgo que suponen las viviendas ilegales cerca del curso alto del Bailong.