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Pakistán conmemoró ayer sin fiestas su día de la independencia en el contexto de las más graves inundaciones del país en los últimos 80 años, lo que ha provocado unos 20 millones de damnificados que requieren ayuda en forma urgente, de tal forma, que el desastre superó la capacidad de reacción de las autoridades nacionales.

A la par las aguas desbordadas del río Indo y sus afluentes inundaron grandes extensiones de cultivo en Pakistán, especialmente en el Punjab, considerado el “granero” del país, y ponen así en juego el sustento de vida de millones de afectados, que han comenzado el Ramadán más duro de sus vidas.

“Pido a toda la nación que se una para ayudar a las víctimas de las inundaciones. No hay duda de que esta crisis no puede ser abordada sólo por el Gobierno”, dijo el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani, según el canal privado “Express Tv”.

El Ejecutivo decretó la supresión de la mayoría de celebraciones oficiales en conmemoración de la independencia de Pakistán, creado en el año 1947 como hogar para los musulmanes del subcontinente indio, para ahorrar recursos con los cuales atender a los afectados por las inundaciones.

“No hay nada que celebrar en medio de esta tragedia, es un día muy triste, para mostrar solidaridad con nuestros hermanos damnificados”, se lamentó a EFE un ciudadano paquistaní, Naseem.

A Pakistán llegó ayer el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien tenía previsto desplazarse a algunas de las áreas más afectadas por la catástrofe y se reunirá con altos personeros del Gobierno, mientras las inundaciones continúan causando estragos, especialmente en las llanuras de Punjab (este) y Sindh (sureste), donde en algunas zonas las márgenes del río Indo se han desbordado hasta 30 kilómetros.

Más de 6 millones de damnificados
De acuerdo a organismos humanitarios, al menos seis millones de damnificados requieren ayudas urgentes, como cobijo, comida o atención sanitaria, aspecto este último fundamental para evitar la propagación de enfermedades como el cólera. Grupos de salud están tratando los casos de diarrea aguda como si fueran cólera “para no perder tiempo”, dijo Maurizio Giuliano, de las Naciones Unidas.

A la par de la catástrofe natural, en las últimas dos semanas más de 80 personas murieron en una ola de violencia étnico-política en su mayor urbe, Karachi (sur), y los talibanes lanzaron una serie de certeros asesinatos selectivos en el noroeste.

Según expertos, gran parte de los territorios anegados, como el sur de la provincia de Punjab, Baluchistán (suroeste) o el conflictivo noroeste, son zonas muy depauperadas en las que el extremismo podría aún abrirse más camino si no hay una respuesta apropiada de las autoridades.

El presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, quien fue muy criticado por estar ausente del país más de una semana en el apogeo de la crisis, intentó corregir esta situación con dos visitas ayer a campos de damnificados en la ciudad de Nowshera, al tiempo que dijo que su estancia en el extranjero le permitió movilizar con mayor éxito a la comunidad internacional para que ayude a Pakistán, que sólo alcanza la quinta parte de los 459 millones de dólares solicitados para asistir a los damnificados.

“Toda la franja del Indo desde Chashma a Guddu está sufriendo graves inundaciones en este momento.

La situación continuará así al menos por dos o tres días”, afirmó Ahmad Kamal, representante de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres.

Esta franja, que atraviesa por completo la provincia oriental del Punjab, incluye muchos de los distritos que forman parte del conocido como “cinturón agrario” de Pakistán, donde el sector de la azada representa el 23,3% del PIB y proporciona cerca del 42% del empleo, según datos oficiales.

Las aguas anegaron unos 135.000 kilómetros cuadrados, un 16,8% del territorio pakistaní, destruyendo cosechas de algodón, arroz, caña de azúcar y tabaco por valor de miles de millones de rupias”, según Nazar Mohamed Gondal, Ministro de Alimentación y Agricultura.

Cifras de la ONU sostienen que alrededor de 14 mil cabezas de ganado perecieron en las peores inundaciones, pero fuentes del sector aseguran que podría alcanzarse unos 100 mil animales.