•   Pekín / EFE  |
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Las lluvias y los aludes que azotan desde hace tres días la provincia noroccidental de Sichuan han dejado ya 11 muertos y 60 desaparecidos, que se suman a los 1.239 fallecidos y 505 sepultados tras la avalancha que arrasó una localidad en la zona de la vecina Gansu.

Durante el día de ayer, sábado, 38 personas han desaparecido en Sichuan, informó la agencia oficial de noticias Xinhua. Las fuertes lluvias provocaron deslizamientos de tierra en varias ciudades del condado de Wenchuan, en Sichuan, donde en 2008 un terremoto causó cerca de 90.000 muertos y desaparecidos.

Más de 4.000 personas y unos 1.300 vehículos se encuentran varados en las carreteras bloqueadas. De los afectados, 700 se están en la zona turística de Sanjiang y 300 en la ciudad de Yingxiu, donde en 2008 murieron aproximadamente 6.700 de sus 9.000 habitantes en el seísmo.

Medio millón de personas se ven perjudicadas por las lluvias y 20.000 residentes han sido evacuados a lugares seguros. Además, alrededor de 24.000 casas han resultado dañadas y 17.000 hectáreas de cultivo afectadas. Se calculan unas pérdidas directas de 147.000 millones de dólares.

Y mientras los muertos aumentan en Gansu, los equipos de rescate trabajan sin descanso con el objetivo de evitar brotes epidémicos que pueden surgir por el calor, y la acumulación de agua y residuos.

Un funcionario del Ministerio de Salud aseguró que “aunque se han excavado pozos para garantizar el abastecimiento del agua, el trabajo de esterilización es complicado debido a que el agua puede contaminarse durante el transporte y almacenamiento”.

Además, comentó que los cuerpos de las víctimas y de los animales muertos que han quedado sepultados pueden descomponerse fácilmente por las altas temperaturas, empeorando la situación de prevención de epidemias en el lugar.