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El presidente del canal venezolano Globovisión, Alberto Ravell, dijo este lunes que continuará trabajando pese a la posibilidad de que el gobierno de Hugo Chávez decida cerrar por la fuerza ese medio televisivo.

"Miedo no tenemos. Ir para atrás, no podemos. ¿Entonces qué nos queda? Seguir adelante, dar la pelea hasta que el cuerpo aguante, o el gobierno meta unos tanques aquí o unos fusiles, porque esa es la forma como nos tendrían que cerrar", dijo Ravell en declaraciones telefónicas a la radio RCN de Bogotá.

La semana pasada organizaciones de partidarios de Chávez anunciaron el inicio de protestas contra Globovisión por considerarlo un canal hóstil justo días después de que el mandatario pidiera en un discurso a sus ministros que actuaran con "mano firme" frente a medios de comunicación a los que acusó de "terroristas".

"Ellos vienen amenazando hace nueve años. A veces lo hacen con mayor ahínco. Y pareciera que están arreciando en este momento", dijo Ravell.

Agregó que los directivos del canal "estamos preocupados y pendientes del destino de casi 400 empleados y de 26 millones de venezolanos que se quedarían sin información de ningún tipo, ya que realmente el único canal que transmite todo lo que pasa en Venezuela es el nuestro".

Globovisión, cuya concesión vence en 2015, difunde noticias las 24 horas y es el único canal privado de los que poseen señal abierta en Venezuela que tiene una línea editorial de oposición a Chávez, después de que en mayo pasado el gobierno decidiera no renovar la licencia al canal RCTV.

Ravell anotó que el gobierno de Chávez acusa a Globovisión de estar al servicio del presidente colombiano, Alvaro Uribe, "porque transmitimos una marcha que se difundió por todos los países del mundo" en contra de la guerrilla, hace una semana.

"Este gobierno tiene la desfachatez de acusarnos de cualquier cosa que pase. El tema es que con el problema de la industria petrolera, con el asunto de la demanda de Exxon Mobil, el canciller dice que es un montaje de nosotros", agregó.